Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te acordaste de mí y yo vivo en Neptuno,
salí a disfrutar del arte de vivir,
recordaste que yo pintaba para uno
y tú simplemente me echaste a morir.
Quisiste volver con tanta elocuencia
diciendo que quien ama, no puede olvidar
y te anuncio, cariño, que mi torpe inocencia
se graduó de bachiller en mandarte a volar.
Me acordé de ti, ni pa qué lo niego,
me acordé anoche que me puse a reír,
pensando la pena que embarca al ciego
que cierra los ojos intentando mentir.
Ahora no, ni aunque vengas llorando,
no insistas, si yo te contara lo bien que me ha ido,
las noches las paso en vela, cantando
cinco de Paquita, con tono divertido.
Te acordaste de mí y yo en cambio vivo
cortando flores frescas del jardín,
disfrutando a montones y con motivo
de esta paz interna, que no tiene fin.
salí a disfrutar del arte de vivir,
recordaste que yo pintaba para uno
y tú simplemente me echaste a morir.
Quisiste volver con tanta elocuencia
diciendo que quien ama, no puede olvidar
y te anuncio, cariño, que mi torpe inocencia
se graduó de bachiller en mandarte a volar.
Me acordé de ti, ni pa qué lo niego,
me acordé anoche que me puse a reír,
pensando la pena que embarca al ciego
que cierra los ojos intentando mentir.
Ahora no, ni aunque vengas llorando,
no insistas, si yo te contara lo bien que me ha ido,
las noches las paso en vela, cantando
cinco de Paquita, con tono divertido.
Te acordaste de mí y yo en cambio vivo
cortando flores frescas del jardín,
disfrutando a montones y con motivo
de esta paz interna, que no tiene fin.