Amaba tus laderas esculpidas por la gracia de la naturaleza,
amaba tu tácto, tu sutil tácto apoderándose de mi.
Dejándome ver la luz y protegiéndome de su candil
Deseaba la tierra oscura de tus ojos posándose en mi tara
porque así me quieres tú, por la gracia de los dioses.
Deseaba inconmensurablemente esa mirada
Adoraba la dulzura de tus letras sobre toda escencia,
Tus dorados pensamientos sobre el flujo de la vida
Pero ya nada de eso queda...
He dejado de amarte y no encuentro las respuestas
que me permitan explicarte esta tormenta.
Una tormenta de sequía de amor, solo de arena.
He dejado de amarte y sólo siento en mi pecho pena.
Una lágrima que cae directo del corazón
y que nos tiñe a ambos, con la sangre que nos fluye por las venas.
amaba tu tácto, tu sutil tácto apoderándose de mi.
Dejándome ver la luz y protegiéndome de su candil
Deseaba la tierra oscura de tus ojos posándose en mi tara
porque así me quieres tú, por la gracia de los dioses.
Deseaba inconmensurablemente esa mirada
Adoraba la dulzura de tus letras sobre toda escencia,
Tus dorados pensamientos sobre el flujo de la vida
Pero ya nada de eso queda...
He dejado de amarte y no encuentro las respuestas
que me permitan explicarte esta tormenta.
Una tormenta de sequía de amor, solo de arena.
He dejado de amarte y sólo siento en mi pecho pena.
Una lágrima que cae directo del corazón
y que nos tiñe a ambos, con la sangre que nos fluye por las venas.
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