fantasma1978
Poeta recién llegado
Te amo...
Desde la noche en su penumbra,
En esta soledad que acostumbra;
Por tu ausencia que condena,
En tu presencia que el alma llena.
Te amo...
Por roce incidental que incita,
En mirada continua que invita;
A penetrar al fondo de tu alma,
En tus brazos encontrar la calma.
Te amo...
Sin saber el por qué y el cómo,
Pero seguro como fuerte olmo.
Si del cielo has sido un regalo,
A tu amor seguiré encadenado.
Te amo...
En el dolor de mi cruel pasado,
Por lo incierto del presente labrado;
Por un futuro colmado de ilusión,
en este amor, súbdito de mi razón.
Te amo...
Desde el espacio que compartes,
Por breves momentos innegables,
En lo absurdo de este corazón,
en ese pensar lleno de confusión.
Te amo...
En la primera luz de la aurora,
Cuando al ocaso, llegue su hora.
En ardor de inquieta primavera,
En invierno que tus brazos desea.
Te amo...
Por este tiempo que he perdido,
por la esperanza en que he vivido.
En tu presencia sólo he renacido;
Sofocando males en caudaloso río.
Te amo...
En la quietud del sereno matinal,
En esta pasión de cortejo inusual;
Desde el fondo de turbios mares,
Sólo te pido: ven, reforma mis males.
Desde la noche en su penumbra,
En esta soledad que acostumbra;
Por tu ausencia que condena,
En tu presencia que el alma llena.
Te amo...
Por roce incidental que incita,
En mirada continua que invita;
A penetrar al fondo de tu alma,
En tus brazos encontrar la calma.
Te amo...
Sin saber el por qué y el cómo,
Pero seguro como fuerte olmo.
Si del cielo has sido un regalo,
A tu amor seguiré encadenado.
Te amo...
En el dolor de mi cruel pasado,
Por lo incierto del presente labrado;
Por un futuro colmado de ilusión,
en este amor, súbdito de mi razón.
Te amo...
Desde el espacio que compartes,
Por breves momentos innegables,
En lo absurdo de este corazón,
en ese pensar lleno de confusión.
Te amo...
En la primera luz de la aurora,
Cuando al ocaso, llegue su hora.
En ardor de inquieta primavera,
En invierno que tus brazos desea.
Te amo...
Por este tiempo que he perdido,
por la esperanza en que he vivido.
En tu presencia sólo he renacido;
Sofocando males en caudaloso río.
Te amo...
En la quietud del sereno matinal,
En esta pasión de cortejo inusual;
Desde el fondo de turbios mares,
Sólo te pido: ven, reforma mis males.