Marcelo Namicela
Poeta recién llegado
Te amo
La aurora raya su espléndida ternura,
no hay ocaso que deslumbre su albor,
así es el farol de tu mirada
cuando surca la ansiedad de la razón.
¡Oh mujer de mis ensueños! ¿Cuánto te amo?
Le pregunto a la duda y me responde una verdad;
al amor no se lo mide tan solo con palabras,
al amor se lo profesa; sobre todo con acciones.
Por eso voy a demostrarte en mi poesía
que eres verbo, fuego y melodía en mi corazón,
tú la musa que afina la armonía de mi letra,
yo el poeta que se ilustra con tu amor.
Escribiré un millón de veces que te amo
con el tinte de las flores del jardín,
pintaré en mi sombra tu cálida sonrisa
para adorarte cuando no estés junto a mí.
Te amo con la fuerza de la brisa en primavera,
esa brisa que refresca las hojas del laurel,
la siento en tus suspiros cuando digo que te amo,
y te amo por ser como la brisa de abril.
La aurora raya su espléndida ternura,
no hay ocaso que deslumbre su albor,
así es el farol de tu mirada
cuando surca la ansiedad de la razón.
¡Oh mujer de mis ensueños! ¿Cuánto te amo?
Le pregunto a la duda y me responde una verdad;
al amor no se lo mide tan solo con palabras,
al amor se lo profesa; sobre todo con acciones.
Por eso voy a demostrarte en mi poesía
que eres verbo, fuego y melodía en mi corazón,
tú la musa que afina la armonía de mi letra,
yo el poeta que se ilustra con tu amor.
Escribiré un millón de veces que te amo
con el tinte de las flores del jardín,
pintaré en mi sombra tu cálida sonrisa
para adorarte cuando no estés junto a mí.
Te amo con la fuerza de la brisa en primavera,
esa brisa que refresca las hojas del laurel,
la siento en tus suspiros cuando digo que te amo,
y te amo por ser como la brisa de abril.