SOLCIEGO
Poeta asiduo al portal
Me he prendado,
de la apacible nobleza de tu esencia,
tan pura, como el silencio sacro
de un altar dormido.
Cada vez más,
eres el sentir de mi ser,
como gemela sombra
en mi día y en mi noche.
Confieso, que tu tierna belleza
y tus palabras de amor, me han cautivado,
yo que fui, como un ave errante y solitaria,
ahora estoy a tus pies, sumiso y sin control.
Abrí mi corazón a tu mirada,
a tus palabras y a tus besos
y rescataste mis esperanzas
con la sublimidad de tu alma.
Toda tu, me encantas,
es un sueño inexplicable,
qué cuido en mi existencia,
para que no desvanezca.
No te conocía aun en mi vida,
y no tengo repuestas en mi mente,
cuando la ocupas.
Magnífico retoño eres,
crecido del cielo,
en plena primavera,
con aromas de nardos,
como los ángeles.
Alucino en tu presencia,
y muero en tu ausencia,
no sé lo que estoy pensando,
porque tú has arrebatado,
de mis pensamientos, la calma,
como el céfiro, que sutilmente
desgaja todos los pétalos,
de las últimas flores de primavera,
y se adueña de sus fragancias,
para siempre.
No me ha quedado nada,
solo vagos recuerdos del poniente.
y ahora, solo sé que te pienso y te amo,
y cuando tu aura me envuelve,
rozo el cielo,
me has eclipsado con tu amor...
estoy enamorado.
de la apacible nobleza de tu esencia,
tan pura, como el silencio sacro
de un altar dormido.
Cada vez más,
eres el sentir de mi ser,
como gemela sombra
en mi día y en mi noche.
Confieso, que tu tierna belleza
y tus palabras de amor, me han cautivado,
yo que fui, como un ave errante y solitaria,
ahora estoy a tus pies, sumiso y sin control.
Abrí mi corazón a tu mirada,
a tus palabras y a tus besos
y rescataste mis esperanzas
con la sublimidad de tu alma.
Toda tu, me encantas,
es un sueño inexplicable,
qué cuido en mi existencia,
para que no desvanezca.
No te conocía aun en mi vida,
y no tengo repuestas en mi mente,
cuando la ocupas.
Magnífico retoño eres,
crecido del cielo,
en plena primavera,
con aromas de nardos,
como los ángeles.
Alucino en tu presencia,
y muero en tu ausencia,
no sé lo que estoy pensando,
porque tú has arrebatado,
de mis pensamientos, la calma,
como el céfiro, que sutilmente
desgaja todos los pétalos,
de las últimas flores de primavera,
y se adueña de sus fragancias,
para siempre.
No me ha quedado nada,
solo vagos recuerdos del poniente.
y ahora, solo sé que te pienso y te amo,
y cuando tu aura me envuelve,
rozo el cielo,
me has eclipsado con tu amor...
estoy enamorado.
Última edición: