SONETO
Por. Marián Gonzales
Besé tus labios sobre un mismo instante
pues éste el corazón, pudo sentir
reclutando un quejido bienandante
la dicha de ahogarme al persistir.
Ahí de frente a todos, tú distante,
fui dándote de besos, que al seguir,
el cielo, el aura, era fascinante
logrando a tiempo el beso revertir.
Llené de besos mutuos la ilusión
vestida de mejillas y de boca,
rogando no muriera la pasión
Aférrate, sí existe solución,
y deja que me entregue toda loca
de labio en labio, ¡dulce comunión!