Teo Moran
Poeta fiel al portal
Naces en la prontitud del alba
y en el silencio de las calles aún vacías,
bajo el paso lento de un mundo dormido
que bosteza con sus luces artificiales,
en la vida fugaz que arde y se evapora
junto al aliento frío de mi pecho.
Te busco cada mañana en un campo
iluminado por las dulces pinceladas
de un sol oculto entre nubes blancas,
y allí, en el mar agreste de un verde trigal
miro alrededor buscándote en sus olas,
en el talud inclinado de la montaña,
te busco bajo la sombra del chopo
y sobre el curso cristalino del río.
-¡Cierro mi mano porque necesito
el roce de su piel, la caricia leve
de la brisa delicada de sus labios,
sentir como por primera vez el sabor
de sus ardientes y dulces besos!.
Te busco con el alma desterrada
en el camino interminable del monte,
en las plumas suaves del joven azor,
entre los pétalos rojos de la amapola,
siento que llegas lentamente a mi lado
tras las ramas enredadas del viejo nogal,
bajo las notas imprecisas del sauce,
mientras las luces del alba juegan felices
con las líneas de tu hermoso rostro,
y dentro de mí, un suspiro enamorado
nace de las pinceladas de un sol oculto
entre las olas agrestes de un mar de trigo…
Te busco amor en la prontitud del alba,
en las penumbras de las calles vacías,
en el mundo que despacio se despereza
y bosteza con sus luces artificiales
dando forma al vaporoso amor
con el aliento frío de mi pecho.