Te busque en las estrellas,
te busque en el firmamento
pero solo vi la luna.
Pase meses buscándote entre mares y océanos,
entre montañas y cordilleras,
pero no apareciste por ningún lado.
Solo y triste
me senté en el borde de la tierra a llorar
porque te habías escondido.
Con nostalgia recordé,
lo buenos momento que vivimos
y me reí de los malo que habíamos tenido,
en ese momento desee borrar todas las peleas
que hubiéramos tenido para aprovechar el tiempo.
Me pudo el miedo a recordarte mas
y caí en un profundo sueño,
pero aun así te soñé y
rogué al cielo porque al despertar
mis mentiras fueran realidad.
Poco a poco empecé a despertarme
y allí estabas cuidándome comos siempre.
Te abrase fuertemente para sentir que eras de verdad,
pero te esfumaste en el aire.
Abrumando, me senté y mire al cielo con melancolía.
De repente me abrazaste por la espalda
y susurraste en mi odio:
Niño yo nunca me escondí solo buscaste donde no debías
Con una sonrisa en mi rostro voltee rápidamente.
Nos quedamos mirando fijamente.
Pase mi mano por tu cara, te acaricie,
y luego te abrase y me volviste a susurrar:
Yo siempre estuve en tu corazón.
Después de un largo tiempo,
nos acostamos a ver el firmamento, un espectáculo lleno de estrellas,
y allí junto a ti me quede dormido como siempre lo había hecho.
te busque en el firmamento
pero solo vi la luna.
Pase meses buscándote entre mares y océanos,
entre montañas y cordilleras,
pero no apareciste por ningún lado.
Solo y triste
me senté en el borde de la tierra a llorar
porque te habías escondido.
Con nostalgia recordé,
lo buenos momento que vivimos
y me reí de los malo que habíamos tenido,
en ese momento desee borrar todas las peleas
que hubiéramos tenido para aprovechar el tiempo.
Me pudo el miedo a recordarte mas
y caí en un profundo sueño,
pero aun así te soñé y
rogué al cielo porque al despertar
mis mentiras fueran realidad.
Poco a poco empecé a despertarme
y allí estabas cuidándome comos siempre.
Te abrase fuertemente para sentir que eras de verdad,
pero te esfumaste en el aire.
Abrumando, me senté y mire al cielo con melancolía.
De repente me abrazaste por la espalda
y susurraste en mi odio:
Niño yo nunca me escondí solo buscaste donde no debías
Con una sonrisa en mi rostro voltee rápidamente.
Nos quedamos mirando fijamente.
Pase mi mano por tu cara, te acaricie,
y luego te abrase y me volviste a susurrar:
Yo siempre estuve en tu corazón.
Después de un largo tiempo,
nos acostamos a ver el firmamento, un espectáculo lleno de estrellas,
y allí junto a ti me quede dormido como siempre lo había hecho.