Francisco Javier Espinoza
Poeta recién llegado
TE BUSQUE
Nadie sabe, nadie sabe,
pero fue.
Nadie sabe, nadie sabe,
Te busqué!
Te busqué en la madrugada
cuando estaba aún mojada
por las gotas del rocío
que temblaban por el frío.
Te busqué en mi pensamiento,
gran guardián de lo que siento
y celoso carcelero
de este dolor prisionero.
Nadie sabe, nadie sabe,
pero fue.
Nadie sabe, nadie sabe,
Te busqué!
Te busqué al atardecer
entre archivos del ayer,
donde había mil retratos
de aquellos tiempos tan gratos.
Te busqué en una canción
olvidada en un cajón,
confundida entre otros
papeles de amores rotos.
Nadie sabe, nadie sabe,
pero fue.
Nadie sabe, nadie sabe,
Te busqué!
Te busqué, ya en el ocaso,
con las ansias de un abrazo,
como aquel tan placentero
que yo disfruté primero.
Te busqué en mi corazón,
en ese viejo rincón
donde guardo esos temas
que ha veces hago poemas...
Nadie sabe, nadie sabe,
pero fue.
Nadie sabe, nadie sabe,
Te busqué!
Te busqué en la madrugada
cuando estaba aún mojada
por las gotas del rocío
que temblaban por el frío.
Te busqué en mi pensamiento,
gran guardián de lo que siento
y celoso carcelero
de este dolor prisionero.
Nadie sabe, nadie sabe,
pero fue.
Nadie sabe, nadie sabe,
Te busqué!
Te busqué al atardecer
entre archivos del ayer,
donde había mil retratos
de aquellos tiempos tan gratos.
Te busqué en una canción
olvidada en un cajón,
confundida entre otros
papeles de amores rotos.
Nadie sabe, nadie sabe,
pero fue.
Nadie sabe, nadie sabe,
Te busqué!
Te busqué, ya en el ocaso,
con las ansias de un abrazo,
como aquel tan placentero
que yo disfruté primero.
Te busqué en mi corazón,
en ese viejo rincón
donde guardo esos temas
que ha veces hago poemas...