Kein Williams
Poeta fiel al portal
Te busqué en el bosque,
en bosquejos de dibujos,
al otro lado del espejo,
en medio de la habitación.
Te busqué hasta en el eco,
en la mirada de un brujo,
en los sonoros retoques
que fabrica el corazón.
en bosquejos de dibujos,
al otro lado del espejo,
en medio de la habitación.
Te busqué hasta en el eco,
en la mirada de un brujo,
en los sonoros retoques
que fabrica el corazón.
Te busqué en los poemas
de un Neruda inspirado,
en la colina del recuerdo,
en la ventana de mis ojos.
de un Neruda inspirado,
en la colina del recuerdo,
en la ventana de mis ojos.
Te busqué como a una gema
que el usurero ha extraviado.
En los lunares de mi cuerpo
voy escribiendo mis antojos.
Te busqué donde te escondiste
aquella vez para encontrarme.
Detrás de un arcoíris incoloro,
de aquel cielo a medio crear.
Te busqué y sé que el amor existe
entre molinos invisibles y gigantes,
mientras con flores de mil decoros
yo aprendo el lenguaje de amar.
Te busqué en mares y montañas,
en canciones que no he escrito,
en poemas que callado recito,
en las palmas de mis manos.
Hasta que al fin una mañana
el silencio muere con el grito
que en tus labios estaba vivo
en ese: Yo también te amo.
que el usurero ha extraviado.
En los lunares de mi cuerpo
voy escribiendo mis antojos.
Te busqué donde te escondiste
aquella vez para encontrarme.
Detrás de un arcoíris incoloro,
de aquel cielo a medio crear.
Te busqué y sé que el amor existe
entre molinos invisibles y gigantes,
mientras con flores de mil decoros
yo aprendo el lenguaje de amar.
Te busqué en mares y montañas,
en canciones que no he escrito,
en poemas que callado recito,
en las palmas de mis manos.
Hasta que al fin una mañana
el silencio muere con el grito
que en tus labios estaba vivo
en ese: Yo también te amo.
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