Cada vez que el camino del encuentro recorro,
son tus ojos los que no veo por miedo;
reflejados en mi deseo, imagino enamorados.
Por tropezar con la misma piedra,
esas idas y venidas de la voz muda,
mi corazón se lastima con el filo del vacío.
Si hubiera una señal que detenga mis pasos,
antes que agua librada al sol te vuelvas,
o si pudieras decorar mi alma,
con besos recién cortados del árbol de la pasión,
no seria yo el que ande por ese camino,
serias errante en el letargo de mi hielo,
o mi mejor amante.
Y si así lo fueras...
no caminaría al tenerte conmigo y tan cerca,
sólo por el mar de nuestras pieles flotando,
a la deriva viendo meterse el sol, tu sol sería.
Te conozco, pero ya no se...
si el tiempo hizo derretir los sueños
y la muerte de la convivencia llegó,
o no ha nacido completa la flor
porque aun,
no llovió amor que la pueda regar.