poetakabik
Poeta veterano en el portal
Te dije adiós, y acaso te quiero todavía,
con voz serena, rota por dentro el alma mía,
como quien calla, pero en su pecho grita
el nombre amado que el viento no marchita.
Me fui despacio, sin mirar tus pasos,
aunque el amor me sujetaba los lazos.
Y cada día que amanece sin tu risa
es como un sol que nace, pero avisa
que algo le falta, que no brilla entero,
que hay un rincón en sombra, en el sendero.
Te dije adiós, no por dejar de amarte,
sino por no perderme en desear quedarte.
Fue la renuncia un acto de temblor
de quien se va, pero no mata el amor.
Y acaso aún te sueño en la penumbra,
cuando el silencio a mi costado alumbra
esa memoria tibia, tan sentida,
que fuiste luz y sigues siendo herida.
con voz serena, rota por dentro el alma mía,
como quien calla, pero en su pecho grita
el nombre amado que el viento no marchita.
Me fui despacio, sin mirar tus pasos,
aunque el amor me sujetaba los lazos.
Y cada día que amanece sin tu risa
es como un sol que nace, pero avisa
que algo le falta, que no brilla entero,
que hay un rincón en sombra, en el sendero.
Te dije adiós, no por dejar de amarte,
sino por no perderme en desear quedarte.
Fue la renuncia un acto de temblor
de quien se va, pero no mata el amor.
Y acaso aún te sueño en la penumbra,
cuando el silencio a mi costado alumbra
esa memoria tibia, tan sentida,
que fuiste luz y sigues siendo herida.