FernandoLacrimae
Poeta recién llegado
Déjame solo,
muriendo intoxicado
por tus palabras
y tu olor.
Aleja tus banalidades,
no te quiero cerca.
Me contagiarás
tu monotonía.
Tus brazos
ya no me consuelan
y tus diamantes
los perdí.
Tu fantasma
no merodeará
en mi panteón
esta noche.
Tu sombra
ya no se proyecta
en las paredes
de mi habitación.
Ahora ese ojo
ya no me observa;
está mirando fijamente
la penumbra.
El sonido azul
se ha callado,
su melodía
ya no me arrulla.
Quemaré un violín
y en sus cenizaz
no veré
tu ennegrecido reflejo.
muriendo intoxicado
por tus palabras
y tu olor.
Aleja tus banalidades,
no te quiero cerca.
Me contagiarás
tu monotonía.
Tus brazos
ya no me consuelan
y tus diamantes
los perdí.
Tu fantasma
no merodeará
en mi panteón
esta noche.
Tu sombra
ya no se proyecta
en las paredes
de mi habitación.
Ahora ese ojo
ya no me observa;
está mirando fijamente
la penumbra.
El sonido azul
se ha callado,
su melodía
ya no me arrulla.
Quemaré un violín
y en sus cenizaz
no veré
tu ennegrecido reflejo.