Te espero amor
Se hizo de noche y las vetustas hojas caen
girando hacia mi, parado aún
en el mismo recuerdo.
Puedo soñarte hidalgamente
acurrucado en las ansias
que extiendo al unísono,
la gran libertad de ensancharme
en tus besos.
Y todo recorre el centello
en un ápice deslumbrante
como si fueran los ojos de un amo
como si fueran reluces a tanto disparo.
Luego mis brazos te buscan
en la intocable tibieza
en esa irreprochable verdad
que le hemos dado los hombres,
amor, hasta llorar
como hijos en una tormenta
que pálidos rebuscan la torrentera
el umbral de su casa.
Se hizo de noche, mujer
y aún no has llegado
¿te habrás olvidado?
de aquel sinuoso palmero
que marca la entrada,
recuerda mujer el camino
aquel lleno besos
llenos de todas esas virtudes
que hoy marcan el recuerdo.