Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
No descarto las palabras
ni por vaga que estas sean,
no descarto dolores
curados y viejos envueltos en gaza,
ni ilusiones abortadas,
ni distancias forzadas,
no descarto los intentos,
porque todos fueron nuestros,
no descarto tus ojos tristes
ni el adiós mentiroso
que nos dijimos.
Nacimos muertos al amor
para los otros,
éramos dos caminando
al patíbulo del olvido,
forzados y tentados
a perdernos en el camino,
débiles creyeron nuestras manos
fútiles e insensibles nuestros labios,
como si fuéramos dos estatuas
erigidas en una plaza
donde pasean todos los fracasos.
Tú y yo contra el viento,
abrigados con un te quiero,
te quiero, te quiero
es todo lo que importa,
y que llueva afuera,
y que se caigan los cielos a pedazos,
te quiero,
te espero y más te quiero,
que florezca la distancia si quiere,
que se ensañe el tiempo
y que pase, yo te quiero.
Te espero y más te quiero,
maestro del consuelo soy,
porque no es fácil quererte
cuando te espero,
que saben ellos .
a ti te cuesta como a mí,
vamos juntos de la mano
lejos de todos
y tan cerca de nosotros.
No descarto las palabras
ni por vagas que estas sean,
una a una
las malas y las buenas
han forjado cuan espada
la insistencia de nuestro amor,
y quien insiste se queda,
y quedamos los dos,
así las noches tristes,
así los días largos,
así los inviernos instantáneos
cuando se nos llenaban los ojos
de pena y estrellas
pasaron a ser hoy
razones
que nievan en los valles
de todos.
Hasta que la vida quiera,
los dos,
hasta que se cierren mis ojos
amor,
hay sabremos los dos
que todo valió la pena
pues nos diremos Adiós
por un momento,
para luego jugar
juntos como ahora
reconociendo todas nuestras estrellas.
ni por vaga que estas sean,
no descarto dolores
curados y viejos envueltos en gaza,
ni ilusiones abortadas,
ni distancias forzadas,
no descarto los intentos,
porque todos fueron nuestros,
no descarto tus ojos tristes
ni el adiós mentiroso
que nos dijimos.
Nacimos muertos al amor
para los otros,
éramos dos caminando
al patíbulo del olvido,
forzados y tentados
a perdernos en el camino,
débiles creyeron nuestras manos
fútiles e insensibles nuestros labios,
como si fuéramos dos estatuas
erigidas en una plaza
donde pasean todos los fracasos.
Tú y yo contra el viento,
abrigados con un te quiero,
te quiero, te quiero
es todo lo que importa,
y que llueva afuera,
y que se caigan los cielos a pedazos,
te quiero,
te espero y más te quiero,
que florezca la distancia si quiere,
que se ensañe el tiempo
y que pase, yo te quiero.
Te espero y más te quiero,
maestro del consuelo soy,
porque no es fácil quererte
cuando te espero,
que saben ellos .
a ti te cuesta como a mí,
vamos juntos de la mano
lejos de todos
y tan cerca de nosotros.
No descarto las palabras
ni por vagas que estas sean,
una a una
las malas y las buenas
han forjado cuan espada
la insistencia de nuestro amor,
y quien insiste se queda,
y quedamos los dos,
así las noches tristes,
así los días largos,
así los inviernos instantáneos
cuando se nos llenaban los ojos
de pena y estrellas
pasaron a ser hoy
razones
que nievan en los valles
de todos.
Hasta que la vida quiera,
los dos,
hasta que se cierren mis ojos
amor,
hay sabremos los dos
que todo valió la pena
pues nos diremos Adiós
por un momento,
para luego jugar
juntos como ahora
reconociendo todas nuestras estrellas.