Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Heil, Hitler!, me gritaron tus piernas,
y al compás de un saludo nos conocimos,
en este recinto, como hombre de las cavernas
te invito a un café, ven y nos decidimos.
Ay, amor, amor mío, solo quiero un beso más
que mi costilla de Adán anda con penas,
con tanta, tanta soledad, miro hacia atrás
y ningunos labios remiendan mis venas.
Mi manchi tanto, que no puedo ya casi vivir
ni un día más a la semana,
ven, que contigo tengo motivos de reír,
y sin ti, este triste calendario, no tiene mañana.
Au revoir, tchau, me dijeron tus miradas,
pero sin querer perderse en un convento,
mis formas ante ti quedaron heladas
¡y yo con un calor!, que sigue vivo al momento.
y al compás de un saludo nos conocimos,
en este recinto, como hombre de las cavernas
te invito a un café, ven y nos decidimos.
Ay, amor, amor mío, solo quiero un beso más
que mi costilla de Adán anda con penas,
con tanta, tanta soledad, miro hacia atrás
y ningunos labios remiendan mis venas.
Mi manchi tanto, que no puedo ya casi vivir
ni un día más a la semana,
ven, que contigo tengo motivos de reír,
y sin ti, este triste calendario, no tiene mañana.
Au revoir, tchau, me dijeron tus miradas,
pero sin querer perderse en un convento,
mis formas ante ti quedaron heladas
¡y yo con un calor!, que sigue vivo al momento.