Ictiandro
Poeta adicto al portal
Descubro las paredes
donde cuelgan los recuerdos,
instantes en que te haces presente
con cada anécdota y pensamiento.
No quiero sal en mis párpados
ni marcas grises en el espejo,
pero el mar me asusta tanto sin ti
que las olas en su altura
desgarran el tiempo cuando no estás.
He robado un rayo de sol,
lo guardo celoso bajo mi almohada
para iluminar el umbral de tu silueta
cuando traviesa rondas por mis sueños.
Sonrío cuando te descubro oculta
tras el pétalo de una rosa dormida
o sentada sobre una espina mirándome.
El atardecer es esperarte tras cada píxel,
revolver la bandeja de entrada
y releer cada uno de tus mensajes,
mis ojos no se cansan de buscarte.
Parece insignificante una preposición,
una simple diéresis o un acento,
pero de ti todo es vital aliento,
esencia que a mi mirada devuelve el resplandor.
Hoy recorro cada habitación de la memoria
donde no se fabrica el olvido y te encuentro
palpo y resguardo cada onza de sentimiento.
Te extraño y te quiero
te quiero y te vuelvo a extrañar
donde cuelgan los recuerdos,
instantes en que te haces presente
con cada anécdota y pensamiento.
No quiero sal en mis párpados
ni marcas grises en el espejo,
pero el mar me asusta tanto sin ti
que las olas en su altura
desgarran el tiempo cuando no estás.
He robado un rayo de sol,
lo guardo celoso bajo mi almohada
para iluminar el umbral de tu silueta
cuando traviesa rondas por mis sueños.
Sonrío cuando te descubro oculta
tras el pétalo de una rosa dormida
o sentada sobre una espina mirándome.
El atardecer es esperarte tras cada píxel,
revolver la bandeja de entrada
y releer cada uno de tus mensajes,
mis ojos no se cansan de buscarte.
Parece insignificante una preposición,
una simple diéresis o un acento,
pero de ti todo es vital aliento,
esencia que a mi mirada devuelve el resplandor.
Hoy recorro cada habitación de la memoria
donde no se fabrica el olvido y te encuentro
palpo y resguardo cada onza de sentimiento.
Te extraño y te quiero
te quiero y te vuelvo a extrañar