Arturo Acosta
Reconstructor de sueños rotos
En el viento del silencio yo te escucho
como aliento que roza cerca de mi oído,
de mi boca, de mis labios que te invocan
en el temblor ya tartamudo de mis manos
que te sienten, que te tocan en el éter
de tu ausencia y la presencia que reclaman
cada una de las cosas que dejaste inconclusas...
En el lecho como piedra, ya de fuego, ya de hielo,
ya de aguas de los mares que en oleadas de tu espasmo,
de tus ganas, de tus ansias, de tu espuma
que en orgasmos como fieras malheridas
casi muertas, casi yertas en la voz de tu garganta
que se pierde en horizontes de tu huída
sin anuncios, y sin nubes y sin bruma,
yo te busco entre huellas de tus besos
que hoy me queman y me saben como a azufre
del infierno rojo fuego en que me dejas...
Te has ido,
ya no hay duda de partidas no anunciadas,
despedidas que no fueron más que cómplices
de silencios malcallados en gargantas ya gitanas
y adivinas que sentían que marchabas
sin anuncio, sin retórica, y sin palabras...
Marchas hacia el sol, yo camino hacia el ocaso...
-Ay! Gitana!, sólo espero no perderme
en la noche que me aguarda...!
De tus mares, de tus besos y tus risas
sólo queda una salina entre mejillas y garganta...-
como aliento que roza cerca de mi oído,
de mi boca, de mis labios que te invocan
en el temblor ya tartamudo de mis manos
que te sienten, que te tocan en el éter
de tu ausencia y la presencia que reclaman
cada una de las cosas que dejaste inconclusas...
En el lecho como piedra, ya de fuego, ya de hielo,
ya de aguas de los mares que en oleadas de tu espasmo,
de tus ganas, de tus ansias, de tu espuma
que en orgasmos como fieras malheridas
casi muertas, casi yertas en la voz de tu garganta
que se pierde en horizontes de tu huída
sin anuncios, y sin nubes y sin bruma,
yo te busco entre huellas de tus besos
que hoy me queman y me saben como a azufre
del infierno rojo fuego en que me dejas...
Te has ido,
ya no hay duda de partidas no anunciadas,
despedidas que no fueron más que cómplices
de silencios malcallados en gargantas ya gitanas
y adivinas que sentían que marchabas
sin anuncio, sin retórica, y sin palabras...
Marchas hacia el sol, yo camino hacia el ocaso...
-Ay! Gitana!, sólo espero no perderme
en la noche que me aguarda...!
De tus mares, de tus besos y tus risas
sólo queda una salina entre mejillas y garganta...-
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