Kein Williams
Poeta fiel al portal
Te he amado a través de los senderos del tiempo,
desde que fuimos niños que jugaban a esconderse.
Te he amado a los gritos, te he amado en silencio,
desde que nuestras miradas no podían dejar de verse.
Te he amado prohibida por no saber decirlo a tiempo,
cuando al igual que la gacela alguien más tocó tu puerta.
Te he amado en libertad cuando brotó el sentimiento,
y tu boca no logró callar lo que tu alma piensa.
Te he amado como nunca nadie me había enseñado,
fuiste tú la academia que me formó en la vida.
Te he amado en tus impulsos, en tus miedos infundados,
adentrando en tus secretos, donde estabas escondida.
Te he amado en tus defectos, te he amado a pesar de ellos,
he amado tu perfume que me impregna la memoria.
Te he amado como el sol que lanza todos sus destellos,
y se abraza con las flores, con sus tallos, con sus hojas.
Te he amado cuando en llanto me dijiste que partías,
tu familia se mudaba y que ya más no te vería.
Fue tan gran mi tristeza, y aún así menor que la herida,
que me abrió de par en par, y sentí morir en vida.
Te he amado en esos años en que no pude olvidarte,
nadie estaba a tu altura. Alto era el pedestal.
Te he amado y procedía al instante a recordarte,
cuando alguien decía tu nombre y empezaba a llorar.
Te he amado y lo he callado cuando besé a otra,
alguien a quien no merecía porque no la supe amar.
Te he amado y te lo volví a marcar en la boca,
cuando nuestros senderos se volvieron a encontrar.
Te he amado desde siempre y se me desgarró el alma,
cuando te vi llorar por el amor de alguien más.
Te he amado y en mi abrazo te di calma,
y en susurros te pedía que no dejes de luchar.
Te he amado y fui feliz cuando vi que sonreías,
con el velo descubierto y con un beso tras un sí.
Y porque te he amado como nunca amé en la vida,
me alegra verte enamorada, aunque no sea de mí.
Te he amado por un cuarto de siglo y la historia así acaba,
viéndote con él en brazos, como yo nunca logré.
Te he amado, vida mía, con cada pedazo de mi alma,
que hoy tan solo me queda el recuerdo del ayer.
desde que fuimos niños que jugaban a esconderse.
Te he amado a los gritos, te he amado en silencio,
desde que nuestras miradas no podían dejar de verse.
Te he amado prohibida por no saber decirlo a tiempo,
cuando al igual que la gacela alguien más tocó tu puerta.
Te he amado en libertad cuando brotó el sentimiento,
y tu boca no logró callar lo que tu alma piensa.
Te he amado como nunca nadie me había enseñado,
fuiste tú la academia que me formó en la vida.
Te he amado en tus impulsos, en tus miedos infundados,
adentrando en tus secretos, donde estabas escondida.
Te he amado en tus defectos, te he amado a pesar de ellos,
he amado tu perfume que me impregna la memoria.
Te he amado como el sol que lanza todos sus destellos,
y se abraza con las flores, con sus tallos, con sus hojas.
Te he amado cuando en llanto me dijiste que partías,
tu familia se mudaba y que ya más no te vería.
Fue tan gran mi tristeza, y aún así menor que la herida,
que me abrió de par en par, y sentí morir en vida.
Te he amado en esos años en que no pude olvidarte,
nadie estaba a tu altura. Alto era el pedestal.
Te he amado y procedía al instante a recordarte,
cuando alguien decía tu nombre y empezaba a llorar.
Te he amado y lo he callado cuando besé a otra,
alguien a quien no merecía porque no la supe amar.
Te he amado y te lo volví a marcar en la boca,
cuando nuestros senderos se volvieron a encontrar.
Te he amado desde siempre y se me desgarró el alma,
cuando te vi llorar por el amor de alguien más.
Te he amado y en mi abrazo te di calma,
y en susurros te pedía que no dejes de luchar.
Te he amado y fui feliz cuando vi que sonreías,
con el velo descubierto y con un beso tras un sí.
Y porque te he amado como nunca amé en la vida,
me alegra verte enamorada, aunque no sea de mí.
Te he amado por un cuarto de siglo y la historia así acaba,
viéndote con él en brazos, como yo nunca logré.
Te he amado, vida mía, con cada pedazo de mi alma,
que hoy tan solo me queda el recuerdo del ayer.