Due
Poeta recién llegado
Te fuiste y no te despediste, tomaste del buró el mapa de mi destino, del corazón los sueños compartidos, de mi cartera la mitad de nuestra foto, de la mesa la cajetilla de cigarros y de la alacena una botella de whisky cerrada por mi abstinencia; enrollaste todo y lo metiste en la funda de la almohada que te cargaste ligera sobre la espalda.
Es mucho lo que me robaste.....
Es más, no te fuiste, te largaste a oscuras y a hurtadillas, cobardemente escapaste. .. Cuando tengas tiempo, en un rato a solas, búscate entre las uñas la sensibilidad de mi piel, busca en tu libreta la clave del archivo donde escribimos juntos nuestras fantasías, cámbialas o bórralas.
Esculca tu bolsa como esculcaste mi cariño y, mientras te fumas mis dos últimos cigarros y te emborrachas de mi locura, cierra los ojos y perpetúa en tu memoria todo mi cariño, mi recuerdo será el menor de tus castigos.
Pocas cosas me dejaste, surcos en el pecho y cicatrices en el alma, la luz encendida, la puerta abierta, las cuentas de la tarjeta, tu silueta húmeda sobre la cama destendida, el beso con el que me enamoraste, dos pestañas en el lavabo, la regadera abierta, cochambre en mi cabeza y la palabra amor absurdamente manoseada. Due®
Es mucho lo que me robaste.....
Es más, no te fuiste, te largaste a oscuras y a hurtadillas, cobardemente escapaste. .. Cuando tengas tiempo, en un rato a solas, búscate entre las uñas la sensibilidad de mi piel, busca en tu libreta la clave del archivo donde escribimos juntos nuestras fantasías, cámbialas o bórralas.
Esculca tu bolsa como esculcaste mi cariño y, mientras te fumas mis dos últimos cigarros y te emborrachas de mi locura, cierra los ojos y perpetúa en tu memoria todo mi cariño, mi recuerdo será el menor de tus castigos.
Pocas cosas me dejaste, surcos en el pecho y cicatrices en el alma, la luz encendida, la puerta abierta, las cuentas de la tarjeta, tu silueta húmeda sobre la cama destendida, el beso con el que me enamoraste, dos pestañas en el lavabo, la regadera abierta, cochambre en mi cabeza y la palabra amor absurdamente manoseada. Due®