Gato sin dueño
Poeta recién llegado
Maldigo los gélidos grilletes
con los que enlazas mis manos,
mis muñecas y mi alma,
a tu cuerpo de Venus.
Maldigo tu rostro que,
esboza una sonrisa
cada vez que sufro.
Enseñando mil dientes de hiena,
mil dientes de mentiras,
de embustes.
Harpía eres y no sirena.
Maldigo tu dorada melena.
tus trenzados cabellos que,
emsortijados, a veces,
imitan la siniestra soga
con la que me estremeces.
Maldigo tu decrépito amor,
tus afanosas lascivias
de víbora ponzoñosa,
tus garras de cuervo que
ayer me daban caricias
y hoy desangran mi prosa.
con los que enlazas mis manos,
mis muñecas y mi alma,
a tu cuerpo de Venus.
Maldigo tu rostro que,
esboza una sonrisa
cada vez que sufro.
Enseñando mil dientes de hiena,
mil dientes de mentiras,
de embustes.
Harpía eres y no sirena.
Maldigo tu dorada melena.
tus trenzados cabellos que,
emsortijados, a veces,
imitan la siniestra soga
con la que me estremeces.
Maldigo tu decrépito amor,
tus afanosas lascivias
de víbora ponzoñosa,
tus garras de cuervo que
ayer me daban caricias
y hoy desangran mi prosa.