Te marchaste, y sin decirme porque
Me dejaste atrás sin detener tu mirada en mí
Y yo que te vi, irte lentamente bañada en las lágrimas de tu muda despedida,
enmudecida en el dolor de tu inexplicable partida
Y, quedé encerrada en una cárcel de recuerdos, mezclados con la incertidumbre de esos porqués, que jamás me respondiste
Ay amor prométeme que tu ausencia no será eterna que no me dejarás para siempre sin ti
Que un día despertaré y, antes que el sol atraviese mi ventana, estarán tus ojos devolviéndole la vida, a este corazón que no sabe latir sin ti
Ay amor devuélveme el oxígeno porque sólo respiro con tu presencia
Ay amor devuelve el sentido a este vivir que carezco de el, sin tu perfume, en este lugar
Mi amor dame aunque sea, el honor de escucharte articular mi nombre, una vez más
Me dejaste atrás sin detener tu mirada en mí
Y yo que te vi, irte lentamente bañada en las lágrimas de tu muda despedida,
enmudecida en el dolor de tu inexplicable partida
Y, quedé encerrada en una cárcel de recuerdos, mezclados con la incertidumbre de esos porqués, que jamás me respondiste
Ay amor prométeme que tu ausencia no será eterna que no me dejarás para siempre sin ti
Que un día despertaré y, antes que el sol atraviese mi ventana, estarán tus ojos devolviéndole la vida, a este corazón que no sabe latir sin ti
Ay amor devuélveme el oxígeno porque sólo respiro con tu presencia
Ay amor devuelve el sentido a este vivir que carezco de el, sin tu perfume, en este lugar
Mi amor dame aunque sea, el honor de escucharte articular mi nombre, una vez más