Te necesito

Rey de la Patagonia

Poeta adicto al portal
Te necesito

cuando vienen las mañanas

y estoy triste,

te necesito

cuando creo que he conquistado el mundo

en un día

y llego a la casa

y tú me faltas,

te necesito

en las tardes

esas de hablar solo,

cuando quiero callar ese silencio

que tiene la soledad.


Te necesito

cuando ensayo la mirada

que debo que dar,

los pasos que tengo que andar

para quedar frente a tus ojos

y veas esta cara

que se me a puesto

de tanto extrañar,

te necesito

para probarte

de que a pesar del tiempo

mis ojos no se olvidaron

de esa forma que tenían

de mirar,

te necesito

para acercarte

lentamente hasta mis hombros,

para tocar tu espalda

y morirme diez segundos

en tu pecho.


Te necesito

para escuchar tu aliento

para sentir tus latidos

fuertes como los míos

colapsando ahí en el centro

de ese abrazo eterno

que te guardo hace tanto tiempo,

te necesito cuando intento

pasar los días luego,

cuando quiero acortar las noches

de recuerdo violento,

te necesito

cuando no puedo más

y en la oscuridad

de mi lamento

arranco de mi cama

y me siento al borde

de lo que creo es el universo,

con los pies sin tocar el suelo

para creer un momento

que vuelo.


Como encontrar la forma

de necesitarte menos,

como construirte

de estos pedacitos de sueños

que tengo

apretados en las manos

atorados en la garganta

incendiando mis ganas

y transformando mi piel

en terciopelo,

como le digo a mi alma

que vendrás luego

que esto es pasajero

que solo ha sido un largo sueño

de distancia.


Como hago para extrañarte menos

si cuando junto mis manos

mis dedos hablan entre ellos,

recordando cada centímetro bello

que conocieron,

evocando cada monte

y cada valle

que les daba el consuelo

que perdieron.


Ligeros como jilgueros mis dedos

se escondían en tu pelo

cuando querías quedarte dormida,

y mis manos como bandadas

de pájaros enamorados

esperaban tu sueño,

dulce desvelo

el mío

el verte sumergirte en la noche

y convertirte en un lucero.


Como te quiero con tus apagados

ojos verdes,

cuando te miro

así

celeste como mi cielo,

como te quiero

al verte transformada

en mi sueño,

como te quiero

cuando abandono los espacios

y creo que he vivido

lo suficiente

hoy

en este desvelo.


Que bonito final sería

morirme después de un te quiero,

no necesito mas

después de cada noche

de estas,

cuando te abandonas al sueño

y yo me quedo acariciando

tu pelo,

te necesito

cuando sueño con estas esquinas

que tiene nuestra vida,

te necesito

ahora que no te tengo

y aún faltan días

para que me des

una nueva despedida.
 
Te necesito

cuando vienen las mañanas

y estoy triste,

te necesito

cuando creo que he conquistado el mundo

en un día

y llego a la casa

y tú me faltas,

te necesito

en las tardes

esas de hablar solo,

cuando quiero callar ese silencio

que tiene la soledad.


Te necesito

cuando ensayo la mirada

que debo que dar,

los pasos que tengo que andar

para quedar frente a tus ojos

y veas esta cara

que se me a puesto

de tanto extrañar,

te necesito

para probarte

de que a pesar del tiempo

mis ojos no se olvidaron

de esa forma que tenían

de mirar,

te necesito

para acercarte

lentamente hasta mis hombros,

para tocar tu espalda

y morirme diez segundos

en tu pecho.


Te necesito

para escuchar tu aliento

para sentir tus latidos

fuertes como los míos

colapsando ahí en el centro

de ese abrazo eterno

que te guardo hace tanto tiempo,

te necesito cuando intento

pasar los días luego,

cuando quiero acortar las noches

de recuerdo violento,

te necesito

cuando no puedo más

y en la oscuridad

de mi lamento

arranco de mi cama

y me siento al borde

de lo que creo es el universo,

con los pies sin tocar el suelo

para creer un momento

que vuelo.


Como encontrar la forma

de necesitarte menos,

como construirte

de estos pedacitos de sueños

que tengo

apretados en las manos

atorados en la garganta

incendiando mis ganas

y transformando mi piel

en terciopelo,

como le digo a mi alma

que vendrás luego

que esto es pasajero

que solo ha sido un largo sueño

de distancia.


Como hago para extrañarte menos

si cuando junto mis manos

mis dedos hablan entre ellos,

recordando cada centímetro bello

que conocieron,

evocando cada monte

y cada valle

que les daba el consuelo

que perdieron.


Ligeros como jilgueros mis dedos

se escondían en tu pelo

cuando querías quedarte dormida,

y mis manos como bandadas

de pájaros enamorados

esperaban tu sueño,

dulce desvelo

el mío

el verte sumergirte en la noche

y convertirte en un lucero.


Como te quiero con tus apagados

ojos verdes,

cuando te miro

así

celeste como mi cielo,

como te quiero

al verte transformada

en mi sueño,

como te quiero

cuando abandono los espacios

y creo que he vivido

lo suficiente

hoy

en este desvelo.


Que bonito final sería

morirme después de un te quiero,

no necesito mas

después de cada noche

de estas,

cuando te abandonas al sueño

y yo me quedo acariciando

tu pelo,

te necesito

cuando sueño con estas esquinas

que tiene nuestra vida,

te necesito

ahora que no te tengo

y aún faltan días

para que me des

una nueva despedida.
todos necesitamos de esa persona especial para estar tranquilos y darles el amor que sobra... un gusto leerte mi buen amigo del sur, el martes jugamos el partido..y que gane el mejor.
 
todos necesitamos de esa persona especial para estar tranquilos y darles el amor que sobra... un gusto leerte mi buen amigo del sur, el martes jugamos el partido..y que gane el mejor.

Tienes razón Antorcha, el martes hay partido, no suelo mirar por gusto, pero es imposible evadirse, que gane el mejor de todas maneras. Un gran saludo a ti poeta y a la comida peruana que me encanta.
 
Recuerdos de sentimientos pasados que imploran no morir y existir en un presente que fomenta la obsecion que solo calma el corazón al tener un alma para vos.
Que maravillo se recuerdo del amor gracias por tu pasión en cada letra saludos y abrazos
 
Te necesito

cuando vienen las mañanas

y estoy triste,

te necesito

cuando creo que he conquistado el mundo

en un día

y llego a la casa

y tú me faltas,

te necesito

en las tardes

esas de hablar solo,

cuando quiero callar ese silencio

que tiene la soledad.


Te necesito

cuando ensayo la mirada

que debo que dar,

los pasos que tengo que andar

para quedar frente a tus ojos

y veas esta cara

que se me a puesto

de tanto extrañar,

te necesito

para probarte

de que a pesar del tiempo

mis ojos no se olvidaron

de esa forma que tenían

de mirar,

te necesito

para acercarte

lentamente hasta mis hombros,

para tocar tu espalda

y morirme diez segundos

en tu pecho.


Te necesito

para escuchar tu aliento

para sentir tus latidos

fuertes como los míos

colapsando ahí en el centro

de ese abrazo eterno

que te guardo hace tanto tiempo,

te necesito cuando intento

pasar los días luego,

cuando quiero acortar las noches

de recuerdo violento,

te necesito

cuando no puedo más

y en la oscuridad

de mi lamento

arranco de mi cama

y me siento al borde

de lo que creo es el universo,

con los pies sin tocar el suelo

para creer un momento

que vuelo.


Como encontrar la forma

de necesitarte menos,

como construirte

de estos pedacitos de sueños

que tengo

apretados en las manos

atorados en la garganta

incendiando mis ganas

y transformando mi piel

en terciopelo,

como le digo a mi alma

que vendrás luego

que esto es pasajero

que solo ha sido un largo sueño

de distancia.


Como hago para extrañarte menos

si cuando junto mis manos

mis dedos hablan entre ellos,

recordando cada centímetro bello

que conocieron,

evocando cada monte

y cada valle

que les daba el consuelo

que perdieron.


Ligeros como jilgueros mis dedos

se escondían en tu pelo

cuando querías quedarte dormida,

y mis manos como bandadas

de pájaros enamorados

esperaban tu sueño,

dulce desvelo

el mío

el verte sumergirte en la noche

y convertirte en un lucero.


Como te quiero con tus apagados

ojos verdes,

cuando te miro

así

celeste como mi cielo,

como te quiero

al verte transformada

en mi sueño,

como te quiero

cuando abandono los espacios

y creo que he vivido

lo suficiente

hoy

en este desvelo.


Que bonito final sería

morirme después de un te quiero,

no necesito mas

después de cada noche

de estas,

cuando te abandonas al sueño

y yo me quedo acariciando

tu pelo,

te necesito

cuando sueño con estas esquinas

que tiene nuestra vida,

te necesito

ahora que no te tengo

y aún faltan días

para que me des

una nueva despedida.


Cuando el amor es verdadero duele la ausencia. Aunque se sigue sintiendo la presencia

Saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba