J.A.Polo
Poeta fiel al portal
Olvídate de mi nombre,
de la vida que hicimos,
de la fiel costumbre,
de la pena que debatimos.
De la piedra que coronamos,
¡que ignorancia la nuestra!,
de la serpiente que amamantamos,
de la noche llorada y siniestra.
De la estrella que te regalé,
del dorado orden que te prometí,
de la fuente que te dio de beber,
de la luna que te bajaba en abril.
De la perla que besa mi mano,
de esos suspiros abrasadores,
del pacto sellado entre hermanos,
de mi alma y de sus rincones.
Del abatir del día a día,
del ciento y un versos sinceros,
del cristal de la ventana mía,
de la forja de nuestros dedos de fuego.
De la brisa que escribía mis historias
e imponente marcaba mis latidos,
del hueco de mi eterna memoria,
del noseque de nosecuantos anillos.
Olvídate de lo mío
porque de lo tuyo ya te olvidaste,
y piensa que te he querido
y que lo nuestro fue un desastre.
de la vida que hicimos,
de la fiel costumbre,
de la pena que debatimos.
De la piedra que coronamos,
¡que ignorancia la nuestra!,
de la serpiente que amamantamos,
de la noche llorada y siniestra.
De la estrella que te regalé,
del dorado orden que te prometí,
de la fuente que te dio de beber,
de la luna que te bajaba en abril.
De la perla que besa mi mano,
de esos suspiros abrasadores,
del pacto sellado entre hermanos,
de mi alma y de sus rincones.
Del abatir del día a día,
del ciento y un versos sinceros,
del cristal de la ventana mía,
de la forja de nuestros dedos de fuego.
De la brisa que escribía mis historias
e imponente marcaba mis latidos,
del hueco de mi eterna memoria,
del noseque de nosecuantos anillos.
Olvídate de lo mío
porque de lo tuyo ya te olvidaste,
y piensa que te he querido
y que lo nuestro fue un desastre.