chc
Christian
Cuando se protege la no soledad
también se abandona, un poco, uno mismo.
Yo quisiera olvidarte en septiembre o noviembre
pero nunca en primavera,
o tal vez en esos instantes en que estás
haciendo equilibrio en los puntos de las ies,
pero no cuando caminás,
segura, sobre el silencio.
Porque ese callado abandono,
que es sin dudas,
el más parlanchín de tus emblemas,
nos deja solos,
solos con nosotros,
ese vos y yo que nos enmienda.
Cuando te olvido,
-porque ocurre eventualmente
ese infortunio-
me postergo,
me descuido,
me relego,
porque sé con sobras de evidencias
que así,
postergado,
descuidado,
relegado,
me socorre la soledad.
Y luego,
esta alusión,
me florece de silencios
y escucho el abandono de mi mismo,
y te veo
haciendo equilibrio
en primavera.
también se abandona, un poco, uno mismo.
Yo quisiera olvidarte en septiembre o noviembre
pero nunca en primavera,
o tal vez en esos instantes en que estás
haciendo equilibrio en los puntos de las ies,
pero no cuando caminás,
segura, sobre el silencio.
Porque ese callado abandono,
que es sin dudas,
el más parlanchín de tus emblemas,
nos deja solos,
solos con nosotros,
ese vos y yo que nos enmienda.
Cuando te olvido,
-porque ocurre eventualmente
ese infortunio-
me postergo,
me descuido,
me relego,
porque sé con sobras de evidencias
que así,
postergado,
descuidado,
relegado,
me socorre la soledad.
Y luego,
esta alusión,
me florece de silencios
y escucho el abandono de mi mismo,
y te veo
haciendo equilibrio
en primavera.
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