Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vivimos de lo que predicamos y aquí estamos
juntos tú y yo, predicando del amor,
recargamos energía con un beso y prosperamos,
nos sentimos juntos y no existe algo mejor.
Después de verte no hay cuentos, ni sueños
porque sólo creo en los cuentos que sueño
en los bordes de tu boca.
Recolecto frases tuyas y las tomo como vitamina,
al mirarte cerca todo el mundo toma sentido,
las sombras de mi cuerpo se iluminan
y desayuno en tus manos, tu aroma lo respiro.
Sigo siendo un tonto enamorado de tu risa
y dibujo tus ojos sobre mi almohada,
aún hay más de ti que se queda en mi camisa
y duerme conmigo, toda isla tiene un pirata.
Sentí tus pasos que calzaban mis zapatos,
inauguraste en mí el gusto por el amor,
tu voz sana mi alma y no hay trucos o garabatos
que enreden los lazos de una noche de ilusión.
Siento sexy el olor de tu inteligencia
y relajante el guiño de tu mirada al insinuarme
que hace un par de minutos no te beso,
te acercas y se aleja de mí la desgracia,
sonrío al verte y mi corazón no quiere soltarte.
Vivimos de lo que predicamos y yo te predico mi amor,
tan sencillo que no ocupo más lujo que un beso,
tan fuerte que no hay oscuridad, sólo sol,
tan millonario que no hay pobreza si te tengo,
tan cierto como que muero por vos.
juntos tú y yo, predicando del amor,
recargamos energía con un beso y prosperamos,
nos sentimos juntos y no existe algo mejor.
Después de verte no hay cuentos, ni sueños
porque sólo creo en los cuentos que sueño
en los bordes de tu boca.
Recolecto frases tuyas y las tomo como vitamina,
al mirarte cerca todo el mundo toma sentido,
las sombras de mi cuerpo se iluminan
y desayuno en tus manos, tu aroma lo respiro.
Sigo siendo un tonto enamorado de tu risa
y dibujo tus ojos sobre mi almohada,
aún hay más de ti que se queda en mi camisa
y duerme conmigo, toda isla tiene un pirata.
Sentí tus pasos que calzaban mis zapatos,
inauguraste en mí el gusto por el amor,
tu voz sana mi alma y no hay trucos o garabatos
que enreden los lazos de una noche de ilusión.
Siento sexy el olor de tu inteligencia
y relajante el guiño de tu mirada al insinuarme
que hace un par de minutos no te beso,
te acercas y se aleja de mí la desgracia,
sonrío al verte y mi corazón no quiere soltarte.
Vivimos de lo que predicamos y yo te predico mi amor,
tan sencillo que no ocupo más lujo que un beso,
tan fuerte que no hay oscuridad, sólo sol,
tan millonario que no hay pobreza si te tengo,
tan cierto como que muero por vos.