Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te quiero amar compañera
hasta que el sol se oscurezca,
hasta que desaparezca
mi invierno en tu primavera;
hasta que un tiempo cualquiera
se vuelva eterno y cercano,
donde el risco se haga llano
y ese llano... sementera.
Tras tu mirada de diosa
atisbo un mar confidente
donde mis rudos rompientes
se decoran con tu rosa;
De tu mirada preciosa
tomo la sed que me anima
a recitarte en mi rima
mi rima más generosa.
Te quiero amar vida mía
lo que me dure tenerme;
te quiero para entenderme
¡un mucho más todavía!
te quiero dar la alegría
que obtengo de lo sagrado,
te quiero siempre a mi lado...
te quiero y más no podría.
Por ti he tomado el camino
que libre va por tu vera,
camino donde quisiera
vivir mi propio destino;
entre su yerba adivino
los sones del verso claro
que aunque pequeño... preclaro,
humano, tierno y divino.
Te quiero amar bien amada
hasta morirme contigo,
te quiero dar buen abrigo
en la más dulce ensenada,
donde la brisa salada
nos acaricie fragante,
donde lo más importante
habite en nuestra mirada.
Asido al Dios de la vida
reposo en ti mis afectos,
mis futuros más perfectos
envueltos en bienvenida.
(Mi mano fue bendecida
por el roce de tu mano,
al tenerla me subsano
del dolor de tanta herida).
Te quiero amar -Dios mediante-
hasta volverme alborada,
calidez enamorada
en un cielo llameante;
hasta que luzca radiante
mi estrella donde yo quiero,
en medio de los luceros
que brillan en tu semblante...
Te quiero amar fulgurante.
hasta que el sol se oscurezca,
hasta que desaparezca
mi invierno en tu primavera;
hasta que un tiempo cualquiera
se vuelva eterno y cercano,
donde el risco se haga llano
y ese llano... sementera.
Tras tu mirada de diosa
atisbo un mar confidente
donde mis rudos rompientes
se decoran con tu rosa;
De tu mirada preciosa
tomo la sed que me anima
a recitarte en mi rima
mi rima más generosa.
Te quiero amar vida mía
lo que me dure tenerme;
te quiero para entenderme
¡un mucho más todavía!
te quiero dar la alegría
que obtengo de lo sagrado,
te quiero siempre a mi lado...
te quiero y más no podría.
Por ti he tomado el camino
que libre va por tu vera,
camino donde quisiera
vivir mi propio destino;
entre su yerba adivino
los sones del verso claro
que aunque pequeño... preclaro,
humano, tierno y divino.
Te quiero amar bien amada
hasta morirme contigo,
te quiero dar buen abrigo
en la más dulce ensenada,
donde la brisa salada
nos acaricie fragante,
donde lo más importante
habite en nuestra mirada.
Asido al Dios de la vida
reposo en ti mis afectos,
mis futuros más perfectos
envueltos en bienvenida.
(Mi mano fue bendecida
por el roce de tu mano,
al tenerla me subsano
del dolor de tanta herida).
Te quiero amar -Dios mediante-
hasta volverme alborada,
calidez enamorada
en un cielo llameante;
hasta que luzca radiante
mi estrella donde yo quiero,
en medio de los luceros
que brillan en tu semblante...
Te quiero amar fulgurante.