Ictiandro
Poeta adicto al portal
Invierno
El te quiero de invierno
se refugia en manto de piel
que sobre la cama yace.
Un beso es estufa
y un abrazo incendio.
El te quiero de invierno
busca siempre abrigo
y el cálido suspiro,
recreación de la vida
en batalla contra el frío
que en la desnudez
siempre arroja victorias.
Primavera
El te quiero de primavera
es nido de amantes,
arcoiris de eternas pasiones.
Cada flor que del beso nace
es colchón de pétalos
abrazando los labios.
El te quiero de primavera
engrandece los mares,
da caudal a los ríos,
cada criatura busca su vida
y cada vida es amor
con el te quiero de primavera.
Verano
El te quiero de verano
es sofocación de vapores,
maleza en la gigante playa
donde el mar es salir a buscarte,
el beso deja de ser beso
para ser suicidio delirante
de dos cuerpos en su hoguera.
El te quiero de verano
nunca se olvida
por ser el más fogoso
el que todo ilumina,
hasta en lo noche dormidos
somos faros que en la distancia
coordenadas de nuestro edén indican.
Otoño
El te quiero de otoño
es manto de hojas caídas
retoño guardado en nuestros brazos
y un beso despierta la mañana
rezagada en su habitáculo.
El te quiero de otoño
es vivirte cual árbol
que en su descanso aparente
arde vida en sus adentros,
cual manantial de agua fresca
que nace en nosotros
expectativa de vida futura
en el te quiero de otoño.
El te quiero de invierno
se refugia en manto de piel
que sobre la cama yace.
Un beso es estufa
y un abrazo incendio.
El te quiero de invierno
busca siempre abrigo
y el cálido suspiro,
recreación de la vida
en batalla contra el frío
que en la desnudez
siempre arroja victorias.
Primavera
El te quiero de primavera
es nido de amantes,
arcoiris de eternas pasiones.
Cada flor que del beso nace
es colchón de pétalos
abrazando los labios.
El te quiero de primavera
engrandece los mares,
da caudal a los ríos,
cada criatura busca su vida
y cada vida es amor
con el te quiero de primavera.
Verano
El te quiero de verano
es sofocación de vapores,
maleza en la gigante playa
donde el mar es salir a buscarte,
el beso deja de ser beso
para ser suicidio delirante
de dos cuerpos en su hoguera.
El te quiero de verano
nunca se olvida
por ser el más fogoso
el que todo ilumina,
hasta en lo noche dormidos
somos faros que en la distancia
coordenadas de nuestro edén indican.
Otoño
El te quiero de otoño
es manto de hojas caídas
retoño guardado en nuestros brazos
y un beso despierta la mañana
rezagada en su habitáculo.
El te quiero de otoño
es vivirte cual árbol
que en su descanso aparente
arde vida en sus adentros,
cual manantial de agua fresca
que nace en nosotros
expectativa de vida futura
en el te quiero de otoño.