Creo que después
de todo ahora
lo empiezo a creer.
Principalmente
cuando
te veo en silencio,
sin motivo alguno,
con la mirada desnuda
de un niño que aún
no se jacta inútilmente
de haberlo visto todo.
O cuando,
al darte la mano,
el mundo y sus recovecos,
y todo aquello que
exige entenderse,
y todo aquello
que exige olvidarse,
dejan de importar.
Por ahora,
el miedo
se ha convertido
en noble insolencia,
la nada está
al borde del todo
y además,
te quiero,
porque siempre
parezco más,
siempre parezco
muchísimo más,
cuando estás sonriendo.
de todo ahora
lo empiezo a creer.
Principalmente
cuando
te veo en silencio,
sin motivo alguno,
con la mirada desnuda
de un niño que aún
no se jacta inútilmente
de haberlo visto todo.
O cuando,
al darte la mano,
el mundo y sus recovecos,
y todo aquello que
exige entenderse,
y todo aquello
que exige olvidarse,
dejan de importar.
Por ahora,
el miedo
se ha convertido
en noble insolencia,
la nada está
al borde del todo
y además,
te quiero,
porque siempre
parezco más,
siempre parezco
muchísimo más,
cuando estás sonriendo.