A veces es necesario desprenderse de un amor, que está lejos de ser nuestro y más bien nos daña.Te lo digo por experiencia y con todo el respeto y cariño.Tu poema tiene un sabor que conozco perfectamente. El sabor de la derrota, de la impotencia, del dolor y desamor.¡¡Pero ánimo, absolutamente todo pasa!! No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo soporte.