Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Te sé de piel adentro
con la palpación del pensamiento
que ausculta en tu sangre-hiedra
los surtidores de arena y tus deseos.
Te sé ígnea y desbordada,
en pétalos manifiesta,
desde el lagar de tu ombligo
hasta la sed que tocas en mi lengua.
Te sé de mis párpados donde comienzas
–metida siempre, pero afuera–
hasta el tuétano de tu aliento
trasvasado a mis huesos
desde todas tus fronteras.
Te sé completa y rota en tu beso de árbol
y su profesión de sombra
y su casualidad de niebla
en el círculo cardiaco de tu ausencia.
Te sé de mis labios cuando me llueves,
exangüe de suspiros,
y creces donde mi mano no te toca
y a anda a cada paso tu nombre
tropezando con mi boca.
Te sé como retorno del agua recia
porque vuelve el mar a ser rocío
y vuelve el río a devastar la piedra,
porque tú regresas, temporal y estío,
a romper de arroyos la tierra seca,
tan descreída de amaneceres y primaveras.
Y sé que tú sabes
cuán abandonados estamos de nadie
para así sabernos tierra y aire
en confabulación de fuego
para ardernos con mirarnos.
Y entre tanto pasado con después
más habré de amarte,
porque amarte es saberte,
y yo te sé.
con la palpación del pensamiento
que ausculta en tu sangre-hiedra
los surtidores de arena y tus deseos.
Te sé ígnea y desbordada,
en pétalos manifiesta,
desde el lagar de tu ombligo
hasta la sed que tocas en mi lengua.
Te sé de mis párpados donde comienzas
–metida siempre, pero afuera–
hasta el tuétano de tu aliento
trasvasado a mis huesos
desde todas tus fronteras.
Te sé completa y rota en tu beso de árbol
y su profesión de sombra
y su casualidad de niebla
en el círculo cardiaco de tu ausencia.
Te sé de mis labios cuando me llueves,
exangüe de suspiros,
y creces donde mi mano no te toca
y a anda a cada paso tu nombre
tropezando con mi boca.
Te sé como retorno del agua recia
porque vuelve el mar a ser rocío
y vuelve el río a devastar la piedra,
porque tú regresas, temporal y estío,
a romper de arroyos la tierra seca,
tan descreída de amaneceres y primaveras.
Y sé que tú sabes
cuán abandonados estamos de nadie
para así sabernos tierra y aire
en confabulación de fuego
para ardernos con mirarnos.
Y entre tanto pasado con después
más habré de amarte,
porque amarte es saberte,
y yo te sé.
16 de junio de 2011