F. Marcos
F. Marcos
Primavera de amor
con las margaritas deshojadas.
"Me quiere, no me quiere
me quiere..."
Como si sus ojos
no me dijeran claramente
que me ama.
Como si al tomar sus manos
entre las mías,
el escalofrío de mi cuerpo
no respondiera.
Como si en temblor de sus labios
al pronunciar mi nombre,
no la delatara.
Eres un libro abierto, un espejo.
La suave brisa
la eclosión de la rosa,
el arco iris... en el mar.
Que maravillosa ingenuidad
la de esos días,
cuando la savia de los tiernos brotes
cicatrizaban cualquier herida.
Tiempos en los que, con un besito
te quitaban el dolor fingido.
Cuando no precisabas
recurrir a los sueños,
pues vivias inmerso en ellos.
Cuando la oscuridad no te asustaba,
por ser amparo y cómplice
de las múltiples caricias
Nos amamos con locura
con desesperación extrema,
con pasión incontrolada
con veneración y calor.
Y, en espera del invierno
que ha de llegar temprano,
¡te seguiré queriendo!
-no con tanto frenesí-
pero sí, con más ternura,
avivando el rescoldo
del amor maravilloso,
que tu prendiste en mí.
"Me quiere, no me quiere... ¡Sí me quiere!
¡Yo también te amo a ti!
con las margaritas deshojadas.
"Me quiere, no me quiere
me quiere..."
Como si sus ojos
no me dijeran claramente
que me ama.
Como si al tomar sus manos
entre las mías,
el escalofrío de mi cuerpo
no respondiera.
Como si en temblor de sus labios
al pronunciar mi nombre,
no la delatara.
Eres un libro abierto, un espejo.
La suave brisa
la eclosión de la rosa,
el arco iris... en el mar.
Que maravillosa ingenuidad
la de esos días,
cuando la savia de los tiernos brotes
cicatrizaban cualquier herida.
Tiempos en los que, con un besito
te quitaban el dolor fingido.
Cuando no precisabas
recurrir a los sueños,
pues vivias inmerso en ellos.
Cuando la oscuridad no te asustaba,
por ser amparo y cómplice
de las múltiples caricias
Nos amamos con locura
con desesperación extrema,
con pasión incontrolada
con veneración y calor.
Y, en espera del invierno
que ha de llegar temprano,
¡te seguiré queriendo!
-no con tanto frenesí-
pero sí, con más ternura,
avivando el rescoldo
del amor maravilloso,
que tu prendiste en mí.
"Me quiere, no me quiere... ¡Sí me quiere!
¡Yo también te amo a ti!