Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me dejo llevar por mi sangre
y de sensaciones se llenan mis venas,
que atestadas van dejando pasar la moralidad,
que pretendía asentarse sensata.
Y desde la tierra emerges húmeda y sensual,
entre barro atisbo restos de tu imagen,
que se va llenando en mis ojos,
los que hurgaban con imaginación
lo que aún escondía la hierba.
Más el lodo va describiendo tu piel,
que con sutileza mis labios dibujan
y en música suave se convierten tus ojos,
que desde tus pupilas se van dejando escuchar.
¿Eres un sueño??, pregunta mi cabeza,
el silencio acompañó la pregunta
y el aliento se cortó en estremecimiento,
cuando reconozco tu tez blanca y tersa.
Te sugiero tierra,
femenina, fuerte y enigmática,
peligrosa, apasionada y preciosa,
de zonas vírgenes aún por descubrir,
también de llanos claros y amplios,
que invitan a consentir.
Y este poema se pierde en divagaciones,
que nace de sensaciones,
presagiando que recojas cada estrofa de él,
para cuando sea hora de dormir....
y de sensaciones se llenan mis venas,
que atestadas van dejando pasar la moralidad,
que pretendía asentarse sensata.
Y desde la tierra emerges húmeda y sensual,
entre barro atisbo restos de tu imagen,
que se va llenando en mis ojos,
los que hurgaban con imaginación
lo que aún escondía la hierba.
Más el lodo va describiendo tu piel,
que con sutileza mis labios dibujan
y en música suave se convierten tus ojos,
que desde tus pupilas se van dejando escuchar.
¿Eres un sueño??, pregunta mi cabeza,
el silencio acompañó la pregunta
y el aliento se cortó en estremecimiento,
cuando reconozco tu tez blanca y tersa.
Te sugiero tierra,
femenina, fuerte y enigmática,
peligrosa, apasionada y preciosa,
de zonas vírgenes aún por descubrir,
también de llanos claros y amplios,
que invitan a consentir.
Y este poema se pierde en divagaciones,
que nace de sensaciones,
presagiando que recojas cada estrofa de él,
para cuando sea hora de dormir....