KOVAC
Poeta recién llegado
<<Te veo mal>>. Eso fue lo que me dijo. Nueve años sin vernos, y eso fue lo que me dijo. Nueve años. Se dice pronto. Tuve que sonreír. Para simular las ganas que me entró de besarla. No sé. Llámenme raro, pero siempre me gustó su honestidad. Tan brutal. Pero sonreí. <<Pues yo a ti te veo mejor que nunca>>. Y tanto. Más guapa que nunca. ¿Quién puede hacerle sombra?, a ver ¿quién? Debería tener entonces veintisiete años. ¡Qué veintisiete años! El vestido era azul y le llegaba a la las rodillas. Quizá las cubría. ¡Cómo quieren que me acuerde de ese detalle! Si estaba allí, delante de mí, mirándome a los ojos, nueve años después. Mirándome a los ojos, las horas que pasó así. Y ahora en cambio, todo es tan distinto nueve años después. Esos ojos como derramándose por un aburrimiento desesperado. <<¿Cómo estás?>> ¡Cómo estás me dice! <<Muy bien, ¿sabes? ¡Tenía tantas ganas de verte!>>. Pero que muchas ganas. Tú que sabes cuántas ganas. Uno no sabe cómo aguantárselas, pero aprende. Aguanté porque tuve miedo. << ¿Y por qué no me has llamado? Te dejé mi número>>. ¡No me digas eso mujer! Cómo quieres que te sostenga ahora la mirada. Si sabes que soy tan cobarde. Sabes que tuve miedo. Querer quería. Ya lo sabes de sobras. Para mí también fue duro, no creas. ¿Decir adiós y no sufrir? ¿Qué me digan adiós y no pasarlo mal? ¿Pero qué es eso? ¿De qué te crees que está hecho uno? Lo que pasa es lo que pasa. Yo te quería. ¡Qué duda cabe! Teníamos otra edad. Casi te quiero todavía. No lo sé. ¡Qué guapa estás!
<<Tú tampoco me llamaste>> ¡Pero qué cosa dije! Pensé, <<estás perdido>>. Claro que lo estaba. Un joven moreno toca la bocina del coche del que se bajó con su vestidito azul. Menudo idiota. Me vio pasar y me reconoció. Nueve años hace. <<No pude, no me dejaste tu número>>. Entonces se me cayó el mundo encima. <<Ya bueno Traía dos rosas para ti>>. Sonríe al fin. Pensaba que no podía ser más guapa, pero sí podía. <<Pero si no sabías que me ibas a ver>>, me dijo. <<Yo no pero el destino sí. Toma estas rosas, que son para ti>>. El idiota moreno del coche vuelve a pitar. Idiota, idiota, qué sabrás tú de poesía. <<Cógelas, son para ti>>. Que son para ti, y ella que no me hacía caso. Me miraba como pensando, qué le ocurre a este ahora, no se da cuenta que han pasado nueve años. Pero quiso disimular y me dijo, <<es que no sé si quiero cogerlas>> Claro que quería. Y el idiota del coche tocando la bocina una y otra vez. Y ella da un paso atrás. <<Pero entonces bésame>>. Y otro bocinazo. Y ella me dijo adiós, y yo tiré las rosas al suelo. Ni para quien las esperaba ni para quien el destino quiso que fueran. <<Te veo mal>>, ¿qué querría decir con eso?
<<Tú tampoco me llamaste>> ¡Pero qué cosa dije! Pensé, <<estás perdido>>. Claro que lo estaba. Un joven moreno toca la bocina del coche del que se bajó con su vestidito azul. Menudo idiota. Me vio pasar y me reconoció. Nueve años hace. <<No pude, no me dejaste tu número>>. Entonces se me cayó el mundo encima. <<Ya bueno Traía dos rosas para ti>>. Sonríe al fin. Pensaba que no podía ser más guapa, pero sí podía. <<Pero si no sabías que me ibas a ver>>, me dijo. <<Yo no pero el destino sí. Toma estas rosas, que son para ti>>. El idiota moreno del coche vuelve a pitar. Idiota, idiota, qué sabrás tú de poesía. <<Cógelas, son para ti>>. Que son para ti, y ella que no me hacía caso. Me miraba como pensando, qué le ocurre a este ahora, no se da cuenta que han pasado nueve años. Pero quiso disimular y me dijo, <<es que no sé si quiero cogerlas>> Claro que quería. Y el idiota del coche tocando la bocina una y otra vez. Y ella da un paso atrás. <<Pero entonces bésame>>. Y otro bocinazo. Y ella me dijo adiós, y yo tiré las rosas al suelo. Ni para quien las esperaba ni para quien el destino quiso que fueran. <<Te veo mal>>, ¿qué querría decir con eso?
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