Cesar Cabello Araya
Poeta recién llegado
Veo imágenes en mi mente al escuchar tu voz,
se precipitan mis ansias de recuerdos de ayer,
te escucho hablar y partes mi corazón en dos,
porque ya no estás, y el teléfono muy frío es.
Cada palabra que dices estremece mis anhelos,
abriga mi alma entera segándole los recuerdos,
y tu respirar puedo sentir de mi presencia ajeno,
no estás, el teléfono oculta mi dolor y mis miedos.
Dices miles de cosas recordando lo vivido juntos,
nunca has de saber cuanto maltratan tus palabras,
mis oídos quisieran no escuchar y guardar luto,
tu no estás, y el teléfono esta en sinfonía macabra.
Insinúas que lo mejor que has vivido fue a mi lado,
te pierdes en un mar de comentarios halagándome,
si fui lo mejor para ti, porque solo me he quedado,
no estás, y el teléfono en mis manos quemándome.
Ríes nerviosa al emitir palabras de cariño, de aliento,
imagino tu rostro disfrazado de mala comedia inglesa,
nunca sabrás que bien conozco tu corazón por dentro,
que no estás, y el teléfono ahora es parte de tu tristeza.
Tus palabras ya no hieren mi dolor interno provocado,
se alojan en ti también las penas, el dolor, y el llanto,
sufres, lloras, y mi voz también dolor te ha causado,
ya no estás, y el teléfono ahora es nuestro quebranto.
se precipitan mis ansias de recuerdos de ayer,
te escucho hablar y partes mi corazón en dos,
porque ya no estás, y el teléfono muy frío es.
Cada palabra que dices estremece mis anhelos,
abriga mi alma entera segándole los recuerdos,
y tu respirar puedo sentir de mi presencia ajeno,
no estás, el teléfono oculta mi dolor y mis miedos.
Dices miles de cosas recordando lo vivido juntos,
nunca has de saber cuanto maltratan tus palabras,
mis oídos quisieran no escuchar y guardar luto,
tu no estás, y el teléfono esta en sinfonía macabra.
Insinúas que lo mejor que has vivido fue a mi lado,
te pierdes en un mar de comentarios halagándome,
si fui lo mejor para ti, porque solo me he quedado,
no estás, y el teléfono en mis manos quemándome.
Ríes nerviosa al emitir palabras de cariño, de aliento,
imagino tu rostro disfrazado de mala comedia inglesa,
nunca sabrás que bien conozco tu corazón por dentro,
que no estás, y el teléfono ahora es parte de tu tristeza.
Tus palabras ya no hieren mi dolor interno provocado,
se alojan en ti también las penas, el dolor, y el llanto,
sufres, lloras, y mi voz también dolor te ha causado,
ya no estás, y el teléfono ahora es nuestro quebranto.