Sintió en su nuca una fría mano
por un momento no pensó en sufrir daño,
al escuchar su nombre con gutural acento
desapareció su confianza y llegó el temblor.
Aunque era un hombre sano
secó el sudor de su cara con blanco paño.
Sintiendo que la vida salía del aposento
y su corazón en galope como un tambor.
Se preguntó si el escapulario
sería suficiente para protegerlo
quería usar una mano que lo santiguase
pero su cuerpo no respondía.
Nada en su vocabulario
ni lo cubría ni podría esconderlo
no había nadie ahí que atestiguase
su temor y creciente cobardía.
Perdió el color del rostro,
moriría sin conocer a su asesino
¿Qué deuda estaría saldando?
Sea cual fuere, era el momento.
No estaba en vergonzoso postro
todo será en un templo y no en un casino.
Al menos en paz y no apostando
fue su raudo y fugaz pensamiento.
Todo terminó en un segundo.
por un momento no pensó en sufrir daño,
al escuchar su nombre con gutural acento
desapareció su confianza y llegó el temblor.
Aunque era un hombre sano
secó el sudor de su cara con blanco paño.
Sintiendo que la vida salía del aposento
y su corazón en galope como un tambor.
Se preguntó si el escapulario
sería suficiente para protegerlo
quería usar una mano que lo santiguase
pero su cuerpo no respondía.
Nada en su vocabulario
ni lo cubría ni podría esconderlo
no había nadie ahí que atestiguase
su temor y creciente cobardía.
Perdió el color del rostro,
moriría sin conocer a su asesino
¿Qué deuda estaría saldando?
Sea cual fuere, era el momento.
No estaba en vergonzoso postro
todo será en un templo y no en un casino.
Al menos en paz y no apostando
fue su raudo y fugaz pensamiento.
Todo terminó en un segundo.
®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Cesarfco.cd