Miguel Mercurio
Poeta recién llegado
Repican sin parar y jubilosas
viejas campanas de una catedral
a mediodía un domingo pascual
henchidas de melodías gloriosas.
Sobre una alfombra de lirios y rosas
camina una presencia celestial
a quien la infantil y pura coral
entona sus virtudes más hermosas.
Así late mi templo de alegría
esparciendo la vida en cada esquina,
vibrando los cimientos de emoción
al tañer un himno en la travesía
de tu elegante figura divina
subiendo al altar de mi corazón.
viejas campanas de una catedral
a mediodía un domingo pascual
henchidas de melodías gloriosas.
Sobre una alfombra de lirios y rosas
camina una presencia celestial
a quien la infantil y pura coral
entona sus virtudes más hermosas.
Así late mi templo de alegría
esparciendo la vida en cada esquina,
vibrando los cimientos de emoción
al tañer un himno en la travesía
de tu elegante figura divina
subiendo al altar de mi corazón.