Al mirar sobre mi rostro amable y hueco
veo esos ojos que saben a incienso,
colores naranjas, colores panelas, colores de hierro;
y ante aquella caricatura matizada de lo urbano
te veo, me ves, sentada en la chimenea
con sortijas rosáceas, oliva o pardas o caramelo.
Y no digo que confío en ti
porque mi fe no cambia con el movimiento de los verbos
que a veces miran hacia arriba
que a veces olvidan que van en dueto
y sólo quedan migajitas para saborear
lo perfecto.
Tengo confianza en ti
Porque aunque cerca, me guardas
Y porque aunque lejos
Me envuelves en papel de dulces frescos.
veo esos ojos que saben a incienso,
colores naranjas, colores panelas, colores de hierro;
y ante aquella caricatura matizada de lo urbano
te veo, me ves, sentada en la chimenea
con sortijas rosáceas, oliva o pardas o caramelo.
Y no digo que confío en ti
porque mi fe no cambia con el movimiento de los verbos
que a veces miran hacia arriba
que a veces olvidan que van en dueto
y sólo quedan migajitas para saborear
lo perfecto.
Tengo confianza en ti
Porque aunque cerca, me guardas
Y porque aunque lejos
Me envuelves en papel de dulces frescos.