La Sexorcisto
Lluna V. L.
Si funcionase como en las películas
y en el Tíbet hablarán en español
en el Congo en español
en Nueva Gales del Sur en español
en Marte y Júpiter en español,
mijatorio y brasier
micheladas y güeritos,
¡Oh my fucking god!
Tengo un malware en la té
que me subió del có,
chicos popcorn que invitan
sin parar a bebidas fosforescentes,
me tendré que tapar los dos eclipses
que tengo por ojos con gafas de sol
no vaya a ser que se adviente
una tormenta arenosa por poniente;
½ diosas
½ demonios
las fugitivas escapan del tiempo
en busca de la planicie sin sombra;
pero yo nunca, nunca,
veo la hora del amor
y la semana pasa como mierda,
¿qué puedo pretender?
Si este malware me hace soñar
con espinas de pescados transoceánicos
y Prometeos ultracongelados
inflados a esteroides.
Si funcionase como en las películas
y se viera un END,
si se pudiera contemplar los rótulos
con las nombres de todos participantes,
hasta de la peluquera
y de la encargada de vestuario,
el cuento del malware, malwarito,
sería diferente;
pero eso sería otra historia
y debería contarse en otra ocasión,
cuando Sebastian no esté drogado.
y en el Tíbet hablarán en español
en el Congo en español
en Nueva Gales del Sur en español
en Marte y Júpiter en español,
mijatorio y brasier
micheladas y güeritos,
¡Oh my fucking god!
Tengo un malware en la té
que me subió del có,
chicos popcorn que invitan
sin parar a bebidas fosforescentes,
me tendré que tapar los dos eclipses
que tengo por ojos con gafas de sol
no vaya a ser que se adviente
una tormenta arenosa por poniente;
½ diosas
½ demonios
las fugitivas escapan del tiempo
en busca de la planicie sin sombra;
pero yo nunca, nunca,
veo la hora del amor
y la semana pasa como mierda,
¿qué puedo pretender?
Si este malware me hace soñar
con espinas de pescados transoceánicos
y Prometeos ultracongelados
inflados a esteroides.
Si funcionase como en las películas
y se viera un END,
si se pudiera contemplar los rótulos
con las nombres de todos participantes,
hasta de la peluquera
y de la encargada de vestuario,
el cuento del malware, malwarito,
sería diferente;
pero eso sería otra historia
y debería contarse en otra ocasión,
cuando Sebastian no esté drogado.