yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo no podría amarte a la usanza antigua,
en sábanas de seda y cántaros de barro,
ni dormirme extasiado en tu brazo que sostiene un libro
o ser el aroma de tu sostén almidonado
y enfermo en tu pecho frío.
No sabría amarte en el silencio con que sueles
decorar las tardes de tu alcoba,
cuando pones las abejas en formación de tres
y bajo tus ojos, las haces marchar por las avenidas
de tu angustia…
tampoco sé cómo pueden ser míos los besos abisales
con que defiendes una sola idea,
diez, tres mil veces, hasta hacerla parecer multiplicada
en mil ideas a la vez
antes de echarte a dormir ufana y desolada
de la aridez de tus uñas en mi pecho.
Yo no puedo amarte en tu alfombra de banderas
con que divides el continente y las razones
que tu nombras,
“clases sociales”,
pues soy de piel y tu piel solo aspira a nacarar el polvo
en las aceras.
Así que pondré la distancia como espada
y la aridez de tu numen como abismo…
entonces es posible que empieces a amar al desierto infame
donde moran los versos
que tus besos elitistas sacaron a subasta.
en sábanas de seda y cántaros de barro,
ni dormirme extasiado en tu brazo que sostiene un libro
o ser el aroma de tu sostén almidonado
y enfermo en tu pecho frío.
No sabría amarte en el silencio con que sueles
decorar las tardes de tu alcoba,
cuando pones las abejas en formación de tres
y bajo tus ojos, las haces marchar por las avenidas
de tu angustia…
tampoco sé cómo pueden ser míos los besos abisales
con que defiendes una sola idea,
diez, tres mil veces, hasta hacerla parecer multiplicada
en mil ideas a la vez
antes de echarte a dormir ufana y desolada
de la aridez de tus uñas en mi pecho.
Yo no puedo amarte en tu alfombra de banderas
con que divides el continente y las razones
que tu nombras,
“clases sociales”,
pues soy de piel y tu piel solo aspira a nacarar el polvo
en las aceras.
Así que pondré la distancia como espada
y la aridez de tu numen como abismo…
entonces es posible que empieces a amar al desierto infame
donde moran los versos
que tus besos elitistas sacaron a subasta.
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