ludmila
Poeta veterano en el portal
Hace mucho que no me siento
una andariega del poema
elucubrando la magia en el intento
de sucumbir a las palabras.
Hace tiempo que no arranco de la sangre
la sentencia del abrigo,
en la frase que apelmace
al dolor de la rutina y el silencio.
En esta terquedad de la estasis,
de hoja blanca en la conciencia,
se licuan en tornado
una confusión desamparada.
Se mezclan los candiles del recuerdo
que revierten el orden
de la organización empedernida.
Entonces aparece una idea,
una agenda de amapolas volátiles,
reverdece el estigma del intento
y me salpica apenas, casi nada
para que aplaque la orfandad
entre mis versos.
una andariega del poema
elucubrando la magia en el intento
de sucumbir a las palabras.
Hace tiempo que no arranco de la sangre
la sentencia del abrigo,
en la frase que apelmace
al dolor de la rutina y el silencio.
En esta terquedad de la estasis,
de hoja blanca en la conciencia,
se licuan en tornado
una confusión desamparada.
Se mezclan los candiles del recuerdo
que revierten el orden
de la organización empedernida.
Entonces aparece una idea,
una agenda de amapolas volátiles,
reverdece el estigma del intento
y me salpica apenas, casi nada
para que aplaque la orfandad
entre mis versos.