El sol no discrimina, Grace, la luz nos alumbra a todos por igual. Ya lo decía Zaratustra. El alma quizás se deshaga, pero bien sabe la química que el universo jamás nada desperdicia; y el espíritu es inmortal. Sin embargo, no todos podemos estar benditos. Pues... un maldito puede alcanzar las iluminaciones, y un francés lo ha demostrado, el pequeño Shakespeare, según Victor Hugo.
Un beso a ti, preciosísima Grace.