BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Escucho el ruido incesante
la boca neutral abriéndose
escindiéndose sus médulas
atropellándose mutuamente
en rincones donde antes nos desesperábamos
donde antes nos deteníamos
con cárceles de barro o prisiones de acero.
Mas, en fin, la letanía persiste,
ruidos y más ruidos, y gente que pasa por
la calle, ajena al delirio que por dentro
me estremece. Oh salud del mundo!
Cómo ofrendas a la enfermedad
que te asiste y se prosterna entre tus faldas,
cual perro chico dentro de su argolla minúscula!
Nos ponemos de pie, los cinco, con su polla
erecta, y no distinguimos siquiera lo verde
de la hojarasca. ©
(Tengo sed de vida y de muerte; Octavio Paz)-.
la boca neutral abriéndose
escindiéndose sus médulas
atropellándose mutuamente
en rincones donde antes nos desesperábamos
donde antes nos deteníamos
con cárceles de barro o prisiones de acero.
Mas, en fin, la letanía persiste,
ruidos y más ruidos, y gente que pasa por
la calle, ajena al delirio que por dentro
me estremece. Oh salud del mundo!
Cómo ofrendas a la enfermedad
que te asiste y se prosterna entre tus faldas,
cual perro chico dentro de su argolla minúscula!
Nos ponemos de pie, los cinco, con su polla
erecta, y no distinguimos siquiera lo verde
de la hojarasca. ©
(Tengo sed de vida y de muerte; Octavio Paz)-.