_SEBASTIEN_
Poeta fiel al portal
Alondra que en el negro cielo,
con tu vuelo errante estrellas trazas,
lleva en tus alas mi anhelante ruego,
adonde sus huesos abracen mis palabras,
y besa con tu canto apagado y lóbrego,
las ventanas de su ahora pétrea casa,
lleva en las garras una rosa de duelo,
una lágrima que exprese lo que en mi alma pasa...
Porque desde que ella, herida por la muerte,
ha dejado mi lecho y mis párpados caídos,
no distingo ya la dicha ni la suerte,
y me sorprenden los días empapados con su olvido.
Porque muero cada hora que no está conmigo.
II
Amor que fiel y osado amarme has decidido
desafiando a la muerte oye bien mis palabras,
decisión valiente y más bien temeraria,
es la que por tu amor te convertirá en mendigo,
en maldito, proscrito de la amarga desgracia,
dejad que la tierra se sirva de mi, amor mío,
guarda tu valor para beber tus lágrimas,
y no desesperes en verme pues hay común castigo,
en desafiar a la muerte... en querer ser atrevido,
al punto tal de traerme del recinto florido,
en donde sumergidos los sueños, la sangre los suspiros,
se ahoga toda razón... toda pasión, toda marca.
Así nuestro amor por siglos concebido,
se conserve tras las paredes de alabastro,
con tus palabras tenues halaga otros oídos,
los míos solo pueden llorar por no teneros.
S. Nocturne.
con tu vuelo errante estrellas trazas,
lleva en tus alas mi anhelante ruego,
adonde sus huesos abracen mis palabras,
y besa con tu canto apagado y lóbrego,
las ventanas de su ahora pétrea casa,
lleva en las garras una rosa de duelo,
una lágrima que exprese lo que en mi alma pasa...
Porque desde que ella, herida por la muerte,
ha dejado mi lecho y mis párpados caídos,
no distingo ya la dicha ni la suerte,
y me sorprenden los días empapados con su olvido.
Porque muero cada hora que no está conmigo.
II
Amor que fiel y osado amarme has decidido
desafiando a la muerte oye bien mis palabras,
decisión valiente y más bien temeraria,
es la que por tu amor te convertirá en mendigo,
en maldito, proscrito de la amarga desgracia,
dejad que la tierra se sirva de mi, amor mío,
guarda tu valor para beber tus lágrimas,
y no desesperes en verme pues hay común castigo,
en desafiar a la muerte... en querer ser atrevido,
al punto tal de traerme del recinto florido,
en donde sumergidos los sueños, la sangre los suspiros,
se ahoga toda razón... toda pasión, toda marca.
Así nuestro amor por siglos concebido,
se conserve tras las paredes de alabastro,
con tus palabras tenues halaga otros oídos,
los míos solo pueden llorar por no teneros.
S. Nocturne.
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