Tesoro.

edwinpaul

Poeta fiel al portal
Tesoro mío, mi caudal, mi amor dormido
es pronto para sacarme de tu cuerpo.
Quiero dormir en tu abrigo, besar tu boca, tocar tu vientre,
quiero tu camino, caminante.
Quiero besar en el centro de tus pechos fascinantes,
te lo escribo, y lo pregona mi cuerpo
porque mis pasos van por tu sangre,
mi apretón, mi dolor y mi inflamada pasión
persiguen tu almohada, tu calzado,
tu abrigador apetito.

Te amo desde la cola del más lejano cometa,
desde la fanal penumbra de la plaza
de los conquistados,
entre las mantas de hilos dorados
que calientan tu piel desnuda,
donde nuestras aguas se disipaban
y tus deseos dejaron mi voz muda.
Mi bendición, son tus dedos en mis mejillas
que mi reguero de alegría fluye hasta tus cúspides ardientes,
que tu silencio, calle mi suspiro en tus centros...
en las huellas de mi adentro.
 
Última edición:
Tesoro mío, mi caudal, mi amor dormido
es pronto para sacarme de tu cuerpo.
Quiero dormir en tu abrigo, besar, tocar tu vientre,
quiero tu camino, caminante.
Quiero besar en el centro de tus pechos fascinantes,
te lo escribo, y lo pregona mi cuerpo
porque mis pasos van por tu sangre,
mi apretón, mi dolor y mi inflamada pasión
persiguen tu almohada, tu calzado,
tu abrigador apetito.

Te amo desde la cola del más lejano cometa,
desde la fanal penumbra de la plaza
de los conquistados,
entre las mantas de hilos dorados
que calientan tu piel desnuda,
donde nuestras aguas se disipaban.
Romanticos y apasionados versos para un precioso poema de amor. Muy bueno Edwin. Un saludo. Paco.
 
Tesoro mío, mi caudal, mi amor dormido
es pronto para sacarme de tu cuerpo.
Quiero dormir en tu abrigo, besar tu boca, tocar tu vientre,
quiero tu camino, caminante.
Quiero besar en el centro de tus pechos fascinantes,
te lo escribo, y lo pregona mi cuerpo
porque mis pasos van por tu sangre,
mi apretón, mi dolor y mi inflamada pasión
persiguen tu almohada, tu calzado,
tu abrigador apetito.

Te amo desde la cola del más lejano cometa,
desde la fanal penumbra de la plaza
de los conquistados,
entre las mantas de hilos dorados
que calientan tu piel desnuda,
donde nuestras aguas se disipaban
y tus deseos dejaron mi voz muda.
Mi bendición, son tus dedos en mis mejillas
que mi reguero de alegría fluye hasta tus cúspides ardientes,
que tu silencio, calle mi suspiro en tus centros...
en las huellas de mi adentro.
Amar desde ese candor de visibles caricias que han dejado en el
sentimiento una memoria anudades de entrega. excelente.
saludos de luzyabsenta
 

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