Testimonio.

Nommo

Poeta veterano en el portal
Me gustaría llevarte a la Luna,
para que fueras testigo de mi presencia.
Sin embargo, soy ambidiestro.
Eso lo aprendí, tocando el piano.


Las notas blancas y negras, y la coordinación de ambas manos.


¿ Me quieres ? Estás en tu legítimo Derecho.
Mi ausencia evoca un vacío continuado.
Sometiendo el Libre Albedrío, a juicio.
Y entonces, eres esclava.


De todas maneras, puedo redimirte de tu cautiverio, pagando la cifra exacta correspondiente




a tu valor, como persona.
Te compro, pero te libero.
Te adorno y te engalano.
Te perfumas tú sola, con tu propio ingenio.


Tus inventos, tus pinturas y tus canciones.


Capturo tu imagen, durante un momento.
Pero cada Momento es muy extenso, y nos va fundiendo a todos.
En ese lodo; en ese fango, te rescato con mis colmillos.
Te llevo en mi hocico, y nado. Eres un sobre que incluye una carta, y lleva pegado un sello de correos.


Yo soy el mensajero, y tú, el mensaje. Te quiero, porque así, todo resulta divertido.


Contigo, resuelvo mi enigma más profundo.
¿ Quién soy ? ¿ De dónde vengo ? ¿ Cuál es mi destino ?
El Coronel no tiene quién le escriba, porque no se atreve a mordisquearte.
Tú, que eres tan hija de San Pablo, como de los Tesalonicenses.


Los Corintios o los Gálatas. Tú, que eres como el Evangelio. Tú, testimonio.
 
Última edición:
Me gustaría llevarte a la Luna,
para que fueras testigo de mi presencia.
Sin embargo, soy ambidiestro.
Eso lo aprendí, tocando el piano.


Las notas blancas y negras, y la coordinación de ambas manos.


¿ Me quieres ? Estás en tu legítimo Derecho.
Mi ausencia evoca un vacío continuado.
Sometiendo el Libre Albedrío, a juicio.
Y entonces, eres esclava.


De todas maneras, puedo redimirte de tu cautiverio, pagando la cifra exacta correspondiente




a tu valor, como persona.
Te compro, pero te libero.
Te adorno y te engalano.
Te perfumas tú sola, con tu propio ingenio.


Tus inventos, tus pinturas y tus canciones.


Capturo tu imagen, durante un momento.
Pero cada Momento es muy extenso, y nos va fundiendo a todos.
En ese lodo; en ese fango, te rescato con mis colmillos.
Te llevo en mi hocico, y nado. Eres un sobre que incluye una carta, y lleva pegado un sello de correos.


Yo soy el mensajero, y tú, el mensaje. Te quiero, porque así, todo resulta divertido.


Contigo, resuelvo mi enigma más profundo.
¿ Quién soy ? ¿ De dónde vengo ? ¿ Cuál es mi destino ?
El Coronel no tiene quién le escriba, porque no se atreve a mordisquearte.
Tú, que eres tan hija de San Pablo, como de los Tesalonicenses.


Los Corintios o los Gálatas. Tú, que eres como el Evangelio. Tú, testimonio.

Resulta muy gratificante con frescura la lectura de tus obras. Feliz día.
 

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