agathokles
Poeta recién llegado
De tarde, con el sol sobre mi pupila te miro,
A su vez te invito de mi mirada, dulce luz endemoniada,
Busco tu silueta y la encuentro, la dibujo con mi aliento,
Tu piel refleja mi sepulcro de noche, despierto y te pienso,
Juego con tu recuerdo para sentirme libre de mi mismo,
Disfruto mirar el sol en cenit eterno y esperar verte en hora,
Mirar de reojo y sentir la miel de tu boca sobre el viento,
Jugar a acercarme y tomarla mía, morder tus labios, beber tu saliva.
Crear en tu memoria la imagen de mi voz noctámbula y tenue,
Que escuches de mi boca el suave pronunciar de tu nombre constante,
Que no quede más espacio que el de mi verso en tu oído,
Ni más distancia que el roce de tu tacto itinerante y el mió.
Llámame en silencio para mirarte intensamente,
Para devorar a sonrisas esos labios que tanto busco,
Para clavarme en tu pupila y no me dejes de mirar,
Y derrumbes por completo mi terrible lado oscuro.
Mírame una vez más y no parare en soñarte despierto,
Mirándote callado y siempre directo a tus ojos profundos,
Pienso en encadenarte por momentos a mi alma,
Recorriendo todos los infiernos y viajando por los mundos.
Cada vez será más indispensable escuchar tu palabra intranquila,
Nombrarte en mi sonata y convertirte en eterna centella,
Solo necesito un minuto entero estar en tu mirada,
Para decirte que en mi cuento eres la princesa mas bella.