Abel_Gaillard
Poeta recién llegado
Qué tanto puede la noche olvidarse,
el cielo caer y morir en el aire,
los saludos perderse en el adiós.
Los espejos se rompen,
y los relojes a cuerda dejan de funcionar.
Qué podemos hacer para detener el tiempo,
mas que perpetuarnos en momentos de cristal,
buscando cuidar su fragilidad con las palabras,
con los silencios que nutren el alma.
No sería justo alimentar el miedo,
permitir que las horas se transformen en segundos,
que los sentidos engañen al ser.
Yo veo, y no puedo ignorar la angustia,
la desasón de no existir más que en números,
en momentos ciudados con la precisión de un amanecer,
con la exactitud de un sentimiento espontáneo de ira.
Viajo en sueños a lugares que no visité,
busco la respuesta a mis mitologías,
el amor que no existe,
o que no quiere existir.
Suena la alarma.
Despierto y pienso.
Cinco minutitos más.
el cielo caer y morir en el aire,
los saludos perderse en el adiós.
Los espejos se rompen,
y los relojes a cuerda dejan de funcionar.
Qué podemos hacer para detener el tiempo,
mas que perpetuarnos en momentos de cristal,
buscando cuidar su fragilidad con las palabras,
con los silencios que nutren el alma.
No sería justo alimentar el miedo,
permitir que las horas se transformen en segundos,
que los sentidos engañen al ser.
Yo veo, y no puedo ignorar la angustia,
la desasón de no existir más que en números,
en momentos ciudados con la precisión de un amanecer,
con la exactitud de un sentimiento espontáneo de ira.
Viajo en sueños a lugares que no visité,
busco la respuesta a mis mitologías,
el amor que no existe,
o que no quiere existir.
Suena la alarma.
Despierto y pienso.
Cinco minutitos más.