ana cristna
Poeta recién llegado
Un cuaderno en blanco,
una pluma inmóvil,
mil imágenes esperando a ser pintadas
Un corazón roto,
un alma que se desangra por los sueños inalcanzados.
Y yo, aquí, esperando
en esta tarde sombría, serena y callada.
Me acompañan el "tic-tac" de dos humildes relojes,
que se miran frente a frente, acompasados en sus movimientos;
donde el sonido torpe de mi teclado, intenta detenerlos.
¡Tan cerca, el uno del otro,
y sus manos jamás se tocan!
Los mismos sueños, los mismos caminos que recorrer;
en el mismo tiempo, en el mismo lugar
solo ellos saben, que nunca se alcanzarán,
por eso van despacio y al mismo compás;
repitiendo, al unísono, su modesto cantar:
tic-tac, tic-tac
una pluma inmóvil,
mil imágenes esperando a ser pintadas
Un corazón roto,
un alma que se desangra por los sueños inalcanzados.
Y yo, aquí, esperando
en esta tarde sombría, serena y callada.
Me acompañan el "tic-tac" de dos humildes relojes,
que se miran frente a frente, acompasados en sus movimientos;
donde el sonido torpe de mi teclado, intenta detenerlos.
¡Tan cerca, el uno del otro,
y sus manos jamás se tocan!
Los mismos sueños, los mismos caminos que recorrer;
en el mismo tiempo, en el mismo lugar
solo ellos saben, que nunca se alcanzarán,
por eso van despacio y al mismo compás;
repitiendo, al unísono, su modesto cantar:
tic-tac, tic-tac