ricky lagarto
Poeta recién llegado
Tiempos ajenos
Alguna vez en algún lejano lugar las sombras cubrieron
el cielo y se sintió un gran temblor en el centro de la
tierra.
Era un poco tarde y los cuervos volaron hacia el este,
hasta perderse.
El oráculo presagiaba un mal futuro y yo me ponía a
contemplar todo el paisaje tenebrosamente decorado.
Pensaba si esto era un sueño o que si la realidad sólo
existía en un rincón de mi mente perturbada.
A veces todo es parte de la tensión con la que se vive.
Las generaciones van evolucionando y las cosas van
viéndose con nuevas expectativas.
El escenario se fragmenta en dos actos y se quedá todo
en silencio.
Un momento por favor, llevamos a cuestas nuestro padecer
del miedo que nos dio nacer, aún sin saber mal interpretar
estas sucias ideas.
Aún estoy observando el paisaje espero que con cerrar los
ojos y volverlos abrir cambie el panorama.
El futuro no existe es un tiempo que sólo podemos
imaginar del modo que queramos.
Es una angustia el pensar todo con detalles, es un gusto
vivir todo sin pensarse, pero es más interesante verlo todo
sin preocuparse así como el viento que pasa y no se detiene
sólo se deja llevar.
En algún cercano lugar el cielo se cubrió de nubes y se
escucharon miles de risas.
Era temprano y los niños jugaban con los pájaros en la plaza.
La rueda de la fortuna no conocía el destino.
Y yo contemplaba el infinito cielo sin ganas de parpadear.
Alguna vez en algún lejano lugar las sombras cubrieron
el cielo y se sintió un gran temblor en el centro de la
tierra.
Era un poco tarde y los cuervos volaron hacia el este,
hasta perderse.
El oráculo presagiaba un mal futuro y yo me ponía a
contemplar todo el paisaje tenebrosamente decorado.
Pensaba si esto era un sueño o que si la realidad sólo
existía en un rincón de mi mente perturbada.
A veces todo es parte de la tensión con la que se vive.
Las generaciones van evolucionando y las cosas van
viéndose con nuevas expectativas.
El escenario se fragmenta en dos actos y se quedá todo
en silencio.
Un momento por favor, llevamos a cuestas nuestro padecer
del miedo que nos dio nacer, aún sin saber mal interpretar
estas sucias ideas.
Aún estoy observando el paisaje espero que con cerrar los
ojos y volverlos abrir cambie el panorama.
El futuro no existe es un tiempo que sólo podemos
imaginar del modo que queramos.
Es una angustia el pensar todo con detalles, es un gusto
vivir todo sin pensarse, pero es más interesante verlo todo
sin preocuparse así como el viento que pasa y no se detiene
sólo se deja llevar.
En algún cercano lugar el cielo se cubrió de nubes y se
escucharon miles de risas.
Era temprano y los niños jugaban con los pájaros en la plaza.
La rueda de la fortuna no conocía el destino.
Y yo contemplaba el infinito cielo sin ganas de parpadear.
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